A las puertas de la temida gota fría

2009-04-07_IMG_2009-03-31_02.46.20__M1101.jpgLlega el mes de octubre y, con él, la mayor amenaza que se cierne sobre la Comunitat: la temida gota fría; unas lluvias torrenciales que suelen dejar más de 200 litros por metro cuadrado en menos de 24 horas, una cantidad inasumible para la mayoría de las infraestructuras de alcantarillado.La delegación valenciana de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) advierte que estos episodios suelen registrarse cada dos o tres años y que las zonas con más posibilidades de sufrirlos son el sur de la provincia de Valencia y el norte de Alicante. Los meses de octubre y noviembre son los que, con más frecuencia, concentran la aparición de este fenómeno que, para convertirlo todavía en más peligroso, sólo puede predecirse con una antelación máxima de 48 horas.

Y pese a los innumerables antecedentes, la Comunitat todavía no está preparada para combatir este terrible fenómeno. El Plan de Acción Territorial para la Prevención de Riesgo de Inundaciones (Patricova), aprobado en 2003, pretendía orientar los crecimientos urbanos hacia las zonas de menor riesgo de inundación.

El problema es que únicamente se realizó a escala regional, por lo que no permite concretar las zonas de riesgo de inundación más pequeñas, por lo que la Generalitat se ha visto obligada a elaborar una nueva cartografía a una escala más detallada. Desde la Conselleria de Infraestructuras admitieron que en el momento actual «aún no está analizado en su totalidad el territorio y existen aún zonas pendientes de estudio». Hasta noviembre, por tanto, no se iniciará la tramitación de esta revisión, con una fase de participación pública y consultas.

Mientras tanto, la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) se afana en adecentar cauces y barrancos de la ingente red fluvial de la geografía valenciana (unos 50.000 kilómetros), aunque cada vez con una inversión menor. El plan de la CHJ se centra en más de 150 actuaciones, sobre todo enfocadas a combatir la proliferación de la caña común, especie invasora que, en las crecidas de los ríos, dificulta el desagüe, provoca taponamientos e incrementa las posibilidades de que se desborden los cauces. Pese al duro trabajo, de momento se ha ejecutado sólo el 60 por ciento de estos trabajos, que deberían estar terminados a finales de noviembre.

Sin embargo, para el presidente del Centro Ibérico de Restauración Fluvial, Alfredo Ollero, estas acciones son «un parche», ya que si se limpia «con la idea de dar más capacidad al cauce, sólo sirve para unos meses. Es inútil para medio y largo plazo». Para Ollero, el mayor problema de la Comunitat «es la nefasta ordenación del territorio. Se aparca, se construye y se desarrollan muchas actividades en zonas de alto riesgo». Por ello, aboga por acciones como, por ejemplo, «dimensionar mejor los puentes para que tengan un suficiente alzado» o «prohibir nuevas construcciones en zonas inundables».

 

ONDA3.COM|Redacción

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