Los expertos piden estudiar juntas la Síndone y el Sudario de Oviedo

Los científicos reunidos en el I Congreso que se celebra en España sobre la Sábana Santa llegaron ayer a la conclusión de que la Síndone conservada en Turín y el Sudario que se guarda en Oviedo han de ser estudiados en el futuro de manera conjunta para confirmar la hipótesis de que ambas son piezas complementarias al haber cubierto el rostro de la misma persona.
El químico Felipe Montero, miembro del EDICES (Equipo de Investigación del Centro Español de Sindonología) es el científico que más horas ha pasado estudiando el Sudario ovetense y ha llegado a la conclusión de que la disposición de las manchas de sangre y de edema pulmonar presentes en ambas telas apuntan a que cubrieron la misma cara. Esta afirmación fue complementada con la ponencia del médico forense Alfonso Sánchez Hermosilla, del Instituto de Medicina Legal de Murcia, quien indicó que con el genoma presente en estas reliquias no podría clonarse a la persona en cuestión por hallarse muy contaminado, si bien sería posible un estudio comparativo.
José Delfín Villalaín, catedrático de Medicina Legal de la Universidad de Valencia, indicó que el cadáver retratado en la Síndone se encontraba extremadamente rígido debido, entre otras causas, a la deshidratación, el intenso estrés al que fue sometido, el shock hipovolémico y, en definitiva, la muerte extremadamente violenta que sufrió.
Los expertos Emanuela Marinelli y Robert Villarreal indicaron diversos motivos por los que la prueba de carbono 14 con la que se dató la pieza en 1988 no ofrece garantías plenas de fiabilidad y, por tanto, hay que contrastarla con el resto de las pruebas realizadas a lo largo de los últimos cuarenta años. Villarreal ha continuado los trabajos del químico Raymond Rogers quien apuntó hace unos años la posibilidad de que se halla datado un remiendo y no la propia tela sindónica al haber hallado restos de vanilina en las muestras estudiadas. El físico Francisco Alconchel aboga a que se desestime por completo una nueva datación radiocarbónica al haberse dado un intercambio isotópico imposible de «limpiar» tras el incendio que dañó la Síndone de Turín en 1532.
Por la mañana, más de un centenar de participantes en el congres acudieron ayer a la Catedral donde veneraron el Santo Cáliz de la Última Cena tras una misa que ha presidido el arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro quien les animó a profundizar en el conocimiento de Jesucristo con la razón, mediante el estudio de la reliquia de Turín, y con la fe «a través de la adhesión personal a Él».
VLCRADIO | AVAN | Redaccion

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