Los mayores, víctimas de una violencia oculta

No hay datos fiables ni estadísticas públicas. Apenas hay denuncias. Sin embargo, los malos tratos entre la población mayor, según expertos, “son un hecho real poco conocido”. Las faltas de respeto, las estafas, los golpes, el menosprecio o el abandono son las agresiones más frecuentes.La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que entre un 4 y un 6 por ciento de los mayores sufren algún tipo de maltrato. El más común parece ser el económico, el relacionado con testamentos, apropiación de dinero, falsificaciones de firma, estafas o el uso de propiedades sin permiso. “Normalmente el mayor tiene una casa ya pagada y una situación económica ‘normalizada’ cuando se produce el maltrato económico”, asegura a Madridiario la gerente de la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España (UDP), Paca Tricio. “Con frecuencia son los propios hijos los extorsionadores”, agrega.

“La dependencia que existe hacia el cuidador es total, la mayoría de mayores que sufren maltrato viven en soledad y tienen una necesidad de cariño absoluta”, dice el sociólogo Javier Álvarez Souto. “Se dan casos de hijos que abandonan a sus padres en una residencia y solo aparecen para que les firmen poderes y documentos así”, añade.

Además de la explotación financiera, se tiene constancia de maltrato físico, sexual, psicológico, negligencia o abandono. Un informe de la OMS determina que entre los factores de riesgo asociados al maltrato del mayor destaca el estrés, el agobio o la depresión del cuidador, aunque eso “no explique por si mismo el fenómeno”. “Ciertas condiciones de vida, en especial el hacinamiento y la falta de privacidad, han sido asociadas con los conflictos familiares. Aunque el maltrato puede producirse cuando la persona que lo inflige y la que lo sufre viven separados, este último corre más riesgo cuando ambos viven bajo el mismo techo”, prosigue el texto.

Parece ser también que las personas mayores que sufren además algún tipo de demencia, como puede ser el alzheimer, tienen más riesgo de sufrir maltrato. “Si el mayor tiene comportamientos agresivos, el cuidador puede tender a recurrir a la violencia”, dice Álvarez.

Es de sobra conocido que el aumento de la esperanza de vida en las sociedades modernas está provocando un envejecimiento de la población. Y es que, según las estimaciones del Instituto Nacional de Estadística, en 2025 los mayores de 65 años supondrán un 21,2 por ciento del total mientras que ahora se sitúan en torno al 17 por ciento. Esta subida provoca que cada vez sean más los mayores que precisan atención.

“Se ha logrado alargar la vida de las personas pero no su calidad, con la dependencia se incrementa el riesgo de recibir malos tratos porque no te puedes defender”, dice Álvarez. Pese a ello, el sociólogo considera que “antes era peor pero se conocía menos, sucede lo mismo que con el maltrato infantil”. La gerente de UDP no comparte esta teoría: “Antes lo que decía el mayor era lo que se hacía, se ha ido perdiendo el respeto y el valor de tener experiencia en la vida”, aunque puntualiza que “por suerte en España el sentimiento del deber filial sigue siendo fuerte”.

Otro tipo de abuso que puede producirse en la tercera edad es el institucional, el que se da en hospitales, residencias o centros de día. Con relativa periodicidad llegan a los medios de comunicación noticias de supuestas negligencias cometidas por el personal de los centros (Una mujer de 76 años fallece por omisión de socorro/ Denuncias por golpes continuados a una residencia en Los Molinos/ Una residencia ahorra a costa de la comida de los ancianos). En estos casos son los familiares los que, si llegan a conocer los hechos, denuncian.

“Muchas veces el problema es que el propio mayor no es consciente ni de que le están maltratando, ninguneando o faltando al respeto”, dice Tricio, aunque reconoce que en la mayor parte de las residencias se trabaja “muy bien”.

¿Y qué puede hacerse para prevenir estas situaciones? Los especialistas ven indispensable “que la sociedad tome conciencia“, tal y como sucedió con la violencia hacia las mujeres o hacia los niños. “Hoy ya no se acepta que el maestro agreda al alumno, socialmente está muy mal visto”, afirma Álvarez. “Los medios de comunicación juegan un papel fundamental en este sentido”, apunta.

Pero la recuperación del respeto y la toma de conciencia debe ir unida a la “implementación de recursos, pues una persona mayor que padece demencia, y por lo tanto es dependiente, no puede ser cuidado tan solo por una persona”. El completo desarrollo de la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en Situación de Dependencia es “fundamental” para la prevención de situaciones violentas. En la Comunidad de Madrid se destinarán en 2012 164 millones de euros para la atención de los mayores dependientes a los que se sumarán 478 millones a otros servicios específicos para mayores -incluyendo mantenimiento de centros de día y residencias-. Pese a lo abultado de las cifras, parece que aun es suficiente, pues más de 15.000 dependientes siguen sin recibir ayuda alguna.

VLCRADIO/Reportajes/Solidarios/madriddiario.es

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