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Los tres Jueves más hermosos del año

Por Manuel J. Ibáñez Ferriol. Director de Contenidos Informativos del Grupo ONDA3.

Corpus Christi (en latín, “Cuerpo de Cristo”) o Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, antes llamada Corpus Domini (“Cuerpo del Señor”), es una fiesta de la Iglesia Católica, destinada a celebrar la Eucaristía.

Su principal finalidad es proclamar y aumentar la fe de los creyentes en la presencia real de Jesucristo en el Santísimo Sacramento, dándole públicamente el culto de adoración(latría) el jueves posterior a la solemnidad de la Santísima Trinidad, que a su vez tiene lugar el domingo siguiente a Pentecostés (es decir, el Corpus Christi se celebra 60 días después del Domingo de Resurrección). Específicamente, el Corpus Christi es el jueves que sigue al noveno domingo después de la primera luna llena de primavera del hemisferio norte. En algunos países esta fiesta ha sido trasladada al domingo siguiente para adaptarse al calendario laboral.

La fiesta surgió en la Edad Media, cuando en 1208, la religiosa Juliana de Cornillon, promueve la idea de celebrar una festividad en honor al Cuerpo y la Sangre de Cristo presente en la Eucaristía. Así, se celebra por primera vez en 1246 en la diócesis de Lieja (Bélgica). En el año 1263, mientras un sacerdote celebraba la misa en la iglesia de la localidad de Bolsena -en Italia-, al romper la Hostia consagrada brotó sangre, según la tradición. Este hecho, muy difundido y celebrado, dio un impulso definitivo al establecimiento como fiesta litúrgica del Corpus Christi. Fue instituida el 8 de septiembre de 1264, por el papa Urbano IV, mediante la bula Transiturus hoc mundo. A Santo Tomás de Aquino, se le encargó preparar los textos para el Oficio y Misa propia del día, que incluye himnos y secuencias, como Pange Lingua (y su parte final Tatum Ergo), Lauda Sion, Panis Angelicus, Adoro te Devote o Verbum Supremum Brotens.

En el Concilio de Viena, de 1311, Clemente V, dará las normas para regular el cortejo procesional en el interior de los templos e incluso indicará el lugar que deberán ocupar las autoridades que quisieran añadirse al desfile. En el año 1316, Juan XXII, introduce la Octava con exposición del Santísimo Sacramento. Pero el gran espaldarazo vendrá dado por el papa Nicolás V, cuando en la festividad del Corpus Christi del año 1447, sale procesionalmente con la Hostia Santa por las calles de Roma.

En muchos lugares es una fiesta de especial relevancia. En España existe el dicho popular: Tres jueves hay en el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión, lo que da idea del arraigo de esta fiesta. Las celebraciones del Corpus suelen incluir una procesión en la que el mismo Cuerpo de Cristo se exhibe en una custodia.

Tres Jueves, regidos bajo el signo del Amor con mayúsculas. Ese “amor” que se entrega, que comparte, que no hace ascos, que no rehuye, que solo sabe darse siempre, sin esperar nada a cambio. Un amor profundo, ilusionado, lleno de “esperanzas”. El amor del Jueves Santo, es el amor entregado. El día de la Ascensión, es el amor comprendido y el día del Corpus Christi, es el amor manifestado a los hombres y al mundo. Es el amor caritativo, el que se dona, porque sí. No hay amor mas grande, que el que se da por los amigos.

Vamos a conocer tres fiestas del Corpus Christi, españolas, y de una gran tradición: Sevilla, Toledo y Valencia.

Los primeros datos sobre la celebración del Corpus Christi en la ciudad de Sevilla, se remontan a 1426, pero es a raíz del siglo XVI, y de la Contrarreforma, cuando va a alcanzar mayor esplendor hasta convertirse en la principal fiesta del calendario hispalense. Trasladada la Solemnidad litúrgica al domingo infraoctava para todas las diócesis de España, la Catedral de Sevilla, ha mantenido la procesión en el jueves tradicional, día que es declarado fiesta local por el Ayuntamiento. Como es tradición en España y América, anteceden al Santísimo Sacramento, diversas efigies de santos relacionados con la ciudad, constituyendo un cortejo larguísimo de modo que el Ayuntamiento dispone sillas de alquiler para que los fieles puedan presenciarlo cómodamente. La Eucaristía procesiona en un magnífico monumento de plata, la custodia, obra de Juan de Arfe y Villafañe, ejecutada entre 1580 y 1587 en estilo renacentista. También es tradición la procesión del Corpus Chico, que se celebra el domingo de infraoctava, en la parroquia de Santa Ana del popular barrio de Triana.

Las fiestas del Corpus Christi en Toledo, son las más importantes de la ciudad, especialmente por la procesión en torno a la custodia elaborada por Enrique de Arfe, pieza única de orfebrería, que desfila el jueves de Corpus Christi de acuerdo con el calendario litúrgico mozárabe, y la fiesta del Corpus Chico, del domingo siguiente. La procesión fue declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional en 1980. La primera noticia que se tiene en Toledo de la festividad del Corpus Christi se remonta a 1342, cuando se habla de la cera que se repartió a los clérigos de la catedral para la fiesta del Señor, pero sin saber exactamente en qué consistió tal celebración. Se esperó hasta el año 1418 para conocer por primera vez la procesión eucarística por las calles toledanas. Además de la procesión eucarística, resultan muy característicos los dos desfiles de la tarasca, el pasacalles del pertiguero y el desfile militar. Completan el programa diversos espectáculos musicales, castillo de fuegos artificiales y una pequeña feria taurina.

La fiesta del Corpus Christi, ha sido y está considerada como la Festa Grossa (“Fiesta Grande”) de la Ciudad del Turia, es decir Valencia, desde el último tercio del siglo XIV, hasta finales del siglo XIX. Actualmente es Bien de Interés Cultural Inmaterial. Desde la institución de la fiesta, se celebraba una procesión, pero en un principio era de las llamadas claustrales, por celebrarse dentro de las Iglesias. El obispo de Valencia (1348-1356) Hugo de Fenollet, el 4 de junio de 1355, promueve, de acuerdo con el cabildo catedralicio, los jurados de la ciudad, el justicia y prohombres de Valencia, la creación de una procesión que recorriese las calles de la ciudad. Al año siguiente, en 1356, ante el sitio de Valencia por Pedro I de Castilla, se suspendió la procesión (habiéndose celebrado solo una) y se decidió que cada año se celebraría en una parroquia.

El pregón de esta primera procesión, donde se disponía tanto la procesión como su recorrido, con inicio en la Catedral, consta en el Manual del Consell, y fue dispuesto por los jurados el 8 de agosto de 1416. En el citado bando se pedía a los vecinos que adornasen sus casas, limpiaran las calles que se recorría y echaran hierbas aromáticas en homenaje al Santísimo. En 1372, siendo obispo el cardenal Jaime de Aragón, nieto de Jaime II de Aragón, y primo hermano de Pedro IV “El Ceremonioso”, resurge y a partir de ese momento la festividad va tomando auge y solemnidad, añadiéndose la música de la época, bailes o danzas de las cuales hoy algunas aún perduran, y la participación de los gremios con sus banderas y llevando una vela de ocho onzas cada persona de cada gremio. Adquirieron en esa época fama y renombre tanto la fiesta del Corpus Christi, que se extendió rápidamente tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, como las Rocas, -carros monumentales que desfilan en la procesión, y donde se representaban autos sacramentales relacionados con la Sagrada Eucaristía-.

Tal es su vistosidad y monumetalidad, majestuosidad y esplendor de la procesión llevó a que importantes personajes históricos la presenciaran en algún momento de su vida o pidieran que se representara para algún acontecimiento importante: así Blanca de Aragón, en 1401 hizo que se repitiera, Martín el Humano y la reina Juana de Sicilia, la presenciaron; Fernando de Antequera, hizo que se representara en su coronación como rey de Aragón en Zaragoza, en 1414, en 1415, es el Papa Luna, quien asiste a la misma, en 1427 Alfonso V, el Magnánimo, en 1466 la presencia el rey Juan II de Aragón, los Reyes Catolicos en 1481, en 1501, la reina Juana, en 1528, el emperador Carlos V, en enero de 1585, por Felipe II, en 1612, por el Felipe III, con motivo de sus bodas reales, el Príncipe de Angulema, en 1815, Fernando VII, en 1827, la reina Isabel II, con el futuro Alfonso XII, en 1858, en 1888, la presenció Alfonso XIII y de nuevo finalmente en el año 1893, con motivo del primer Congreso Eucarístico Nacional.

Hasta 1506, se celebraba la procesión por la mañana pero, en ese año se acordó que se hiciese por la tarde. Posteriormente Carlos II, en 1677, intentó cambiarlo nuevamente pero el Consistorio protestó y ese mismo año volvió a instaurarse por las tardes.

La participación de los gremios, en la procesión fue constante hasta 1835. Tras la Desamortización de Mendizábal, en 1836, la supresión de muchas comunidades religiosas que participaban inició el declive de la procesión; si bien el vacío dejado por gremios y órdenes religiosas, lo llenaron las instituciones de beneficencia y caridad como el Real Colegio de Huérfanos de San Vicente Ferrer, la Casa de la Beneficencia, el Asilo de San Juan Bautista, etc.

Ya en la década de 1950 hasta 1960, un grupo de valencianos va recuperando personajes y se llega a la formación del Grupo de Mecha, y a la continuación de la Asociación Amics del Corpus de la Ciudad de Valencia, retomando el esplendor inicial de la Procesión del Corpus. Desfilan en solemne procesión 300 personajes bíblicos, desde Noé -llamado por los valencianos “l’agüelo Colomet”- hasta la reina de Saba: los profetas, Josué, Jacob, las doce tribus de Israel, Moisés y Aarón con las tablas de la ley, el Arca de la Alianza, Sansón o los exploradores de la tierra prometida, el Ángel Custodio de la ciudad de Valencia, San Juan Bautista, los apóstoles, los cuatro evangelistas, las águilas de Patmos, Santa Margarida, Sant Jordi y ‘els cirialots’ (24 prohombres de la ciudad disfrazados con barba blanca), hasta llegar a su fin con la custodia.

La Custodia, -la mas grande del mundo-, es una pieza única, de estilo barroco de 4 metros de altura, de 600 kilos de plata y cinco de oro, perlas y piedras preciosas, que está flanqueada por ‘los mancebos’, seis jóvenes ataviados con ropa de terciopelo y seda a la usanza del siglo XVI.

Una gran fiesta, que debemos celebrar con el respetuoso canto de la alegría, por que es el propio Cristo, el que sale al encuentro de todos y cada uno de nosotros. Rindámosle honor y gloria, pleitesía y amor, en esa salida y paseo triunfal, en el que los corazones de los fieles, bombean de forma especial, al encontrarse con el propio Jesucristo, Rey de Reyes.

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