Los visitantes de BIOPARC Valencia ya pueden ver a la primera cría de lémur de cola anillada de apenas 2 días de vida

Sólo existe en Valencia un sitio donde contemplar a los lémures jugando, tomando el sol y saltando entre la arboleda de Madagascar. BIOPARC Valencia es un lugar muy especial para contemplar los lémures en una zona sin barreras y perfectamente tematizada. Los lémures son endémicos de Madagascar y se encuentran muy amenazados, principalmente por la destrucción del hábitat y la caza.

El pasado martes 24 de abril, los Bosques de Madagascar de Bioparc Valencia recibían en su familia a la primera cría de lémur de cola anillada de esta primavera. Kanga, como se llama la madre, ha sido la primera hembra que ha parido.

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Kanga tiene 8 años y llegó a BIOPARC Valencia en 2007. Es una hembra con experiencia como madre, ya que no es la primera vez que se reproduce. Ahora la podemos ver proteger a su pequeña cría mientras ésta se agarra firmemente a su vientre.

Se trata de un primate endémico de Madagascar, es decir, solo es posible encontrarlo en este lugar. Viven en el Sur y suroeste de esta exótica isla, en hábitats de bosques secos. Estos animales suelen tener una cría por parto o como mucho gemelos, se alimentan de frutas, hojas, flores, hierbas y, ocasionalmente, de insectos.

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Podemos distinguir esta especie por su larga cola anillada blanca y negra, que puede llegar a medir hasta 60 cm de longitud. Son animales arbóreos y terrestres, aunque pasan la mayor parte del tiempo en el suelo, manteniéndose activos principalmente por la mañana. Es por ello, que en BIOPARC Valencia los visitantes disfrutan viéndolos o haciéndoles fotos mientras juegan o toman el sol.

Las principales amenazas de esta especie son la destrucción del hábitat y la caza. Su amplia distribución hace que no se encuentre en una situación tan crítica como otras especies de lémures, no obstante su hábitat se va perdiendo cada vez más por asentamientos humanos y por la presión de la agricultura sobre los bosques y selvas de Madagascar.

Se trata de una especie muy territorial y, como curiosidad, utilizan la cola para dispersar su olor para marcar el territorio, al frotar la cola con las glándulas de los antebrazos y luego mover la cola a un lado y a otro. Un comportamiento muy natural que puede contemplarse en Bioparc.

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