Margallo afirma en la marcha contra el terrorismo el apoyo a Túnez en su transición

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Noticias ONDA3|Agencias|Redaccion.- El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, acudió hoy en Túnez a la manifestación contra el terrorismo yihadista, en la que homenajeó a los dos españoles muertos en el atentado en el Museo del Bardo y expresó su respaldo a este país en su transición democrática.

Miles de personas participaron en esta protesta, en una marcha popular de unidad nacional a la que solo faltó el Frente Popular de izquierdas, cuarta fuerza del Parlamento tunecino.

La protesta fue convocada por el Gobierno del país después del ataque ocurrido el pasado 18 de marzo en el Museo de prehistoria, etnografía y colecciones africanas del Bardo, en el que murieron 22 personas, dos de ellos españoles, el matrimonio catalán jubilado formado por Antoni Cirera Pérez y Dolors Sánchez Rami.

García-Margallo se sumó a la cabecera política de la protesta que encabezó el presidente del país, Beyi Caid Essebsi, y a la que asistieron líderes mundiales árabes y europeos, entre ellos los presidentes francés, Francois Hollande, y palestino, Mahmud Abas, el primer ministro italiano, Matteo Renzi, y el presidente de Polonia, Bronislaw Komorowski, entre otros.

Todos ellos representan a los cuatro países europeos que sufrieron víctimas en el Bardo, el atentado más grave en Túnez desde el perpetrado en 2002 en la también turística isla de Djerba.

García-Margallo desfiló junto a Hollande, Abbas y el resto de autoridades europeas y árabes, fuertemente escoltados y entre cientos de banderas rojas del país norteafricano.

España presentó este viernes en el Consejo de Seguridad de la ONU, del que es miembro no permanente, la propuesta de crear la figura de un enviado especial dependiente del secretario general, Ban Ki Moon, para luchar contra el extremismo y un mecanismo jurisdiccional para enjuiciar delitos contra el terrorismo.

El ministro recordó estas iniciativas que presentó en Nueva York y subrayó que el objetivo de su presencia en Túnez es también apoyar la transición democrática de este país magrebí tras la primavera árabe, el que “estaba haciendo avances más rápidos hacia la democracia y por lo que ha sido golpeado por el terrorismo”.

Un ataque que el jefe de la diplomacia española ve fruto de la “sangrienta competencia entre Al Qaeda y Daesh”, el acrónimo árabe del autoproclamado Estado Islámico (EI), el grupo yihadista que reivindicó el atentado del museo de El Bardo.

García-Margallo afirmó que el terrorismo yihadista, un fenómeno que crece en Oriente Medio y el norte de África y que también amenaza cada vez más a Europa, es la mayor amenaza que el mundo ha visto desde la Segunda Guerra Mundial.

“Se financia en todo el mundo, recluta en todo el mundo y mata en todo el mundo”, dijo el ministro español.

“Ahora ha sido Túnez, pero antes fue París, Bruselas, Canadá, Australia… La comunidad internacional debe reaccionar”, añadió.

Convocados por el Gobierno tunecino y los imanes de la mezquitas, los manifestantes partieron de la histórica puerta de Bab Saadum, junto a la medina, en dirección al Museo del Bardo, lugar del atentado que segó la vida de esas 22 personas.

Una vez en el museo, el más importante de Túnez, las autoridades políticas hicieron una ofrenda floral y se descubrió una placa con los nombres de los 21 turistas fallecidos en el atentado y bajo gritos de “Libertad para Túnez”.

Con su presencia en Túnez, el Gobierno español quiere trasladar un mensaje de apoyo a los países que tratan de llevar a cabo una transición pacífica tras las primaveras árabes y sobre los que hay una amenaza del terrorismo yihadista.

García-Margallo ha reiterado estos últimos días un mensaje de apoyo a Túnez, el único caso de éxito hasta ahora de una nación que ha vivido una primavera árabe.

El atentado de El Bardo se produjo el pasado 18 de marzo cuando una grupo de tres terroristas entró en el aparcamiento del museo y abrió fuego contra un autobús en el que viajaban cerca de 40 turistas de habla hispana.

Después se atrincheraron en el interior del museo y los jardines aledaños, donde mataron a 14 de los 21 turistas y a una empleada tunecina antes de ser acribillados por las fuerzas especiales de la Policía Nacional.

Las autoridades tunecinas prosiguen aún la búsqueda del único terrorista que logró huir de la escena del crimen.

Aunque el ataque fue reivindicado por el autoproclamado Estado Islámico, las autoridades tunecinas culpan a una célula del grupo radical local “Ansar al Sharia”, acantonado en la región de Kasserine, una zona montañosa cercana a la frontera con Argelia.

Túnez es el primer exportador mundial de yihadistas al EI, con cerca de 3.000 voluntarios, de los que unos 500 se creen que han regresado ya al país o se han instalado en la vecina Libia.

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