Mil campanas suenan en mi corazón, que difícil es pedir perdón …

josesalvadormurgui1

Por JOSÉ SALVADOR MURGUI SORIANO. Cronista Oficial de Casinos. Académico de la RACV.

Fangoria en una de sus míticas canciones nos decía: “Haces muy mal en elevar mi tensión en aplastar mi ambición sigue así ya verás. Mirá el reloj, es mucho mas tarde que ayer te esperaria otra vez….”  Y seguían cantando. Eran los años ochenta: la música tan real como la vida misma, la letra tan sencilla como humana.

El otro día la oí mientras conducía, y casi no pude frenar el impulso de cantar, bailar y conducir, porque aquellos  años son imborrables de nuestras vidas. Hoy muchos años después, no nos damos cuenta de lo elevada que está la tensión ambiental y la tensión particular, no sentimos el aplastar de las ambiciones y lo de seguir así y “ya verás” no nos suena ni a amenaza.

Siempre quedaba una puerta abierta a la esperanza es mucho más tarde que ayer y te esperaría otra vez. ¡Que bonito resulta conjugar el verbo esperar! Antes esperábamos las cosas una y mil veces, hoy nos desesperanos en la espera… morimos esperado.

¿Y porque nos pasa esto? ¿Por qué no sentimos ese desespero que nace de las ambiciones aplastadas o de la tensión disparada?  Yo pienso porque ya no sabemos esperar en nada… todo era para ayer. Y asi sufrimos el paso de los días.

Fangoria, en aquellos tiempos Alaska nos daba la solución:” Donde esta nuestro error sin solución, fuiste tu el culpable o lo fui yo  ni tu ni nadie, nadie puede cambiarme.
Mil campanas suenan en mi corazón que dificil es pedir perdón ni tu ni nadie, nadie puede cambiarme”. Y aquí ya aparecen las palabras mágicas, el error, el cambio, el pedir perdon y las campanas que suenan en el corazón.

¿Qué campanas suenan en nuestro corazón en el Siglo XXI? ¿De que pedimos perdón? ¿De que nos arrepentimos? ¿Dónde esta nuestro error sin solución…? Siendo muy generoso y positivo te digo que el error no los busques mucho más lejos de ti… y al decir de ti, ME DIGO A MI. Todos somos culpables  de que nada ni nadie nos pueda cambiar.

Pero en medio de la canción, del baile… de la entrega musical, me invadió el optimismo, una luz navideña de responsabilidad y compromiso, inundo mi pensar… eran aquellas campanas… mil campanas suenan en mi corazón, y al igual que me hacian sentir el error, encontraba la solución  al horror… hay que saber pedir perdon, hay que ser fuertes y consecuentes con lo que pensamos; no podemos levantarnos contentos y transmitir tristeza, porque eso no es bueno.  No podemos pensar que esto se puede cambiar para mejorar y quedarnos cruzados de brazos, y sobre todo no podemos caer en el embrujo de la segunda estrofa de la cancion, cantada con el dedo acusador y expulsador:

“Vete de aquí, no me pudiste entender yo solo 
pienso en tu bien 
no es necesario mentir.

Que fácil es atormentarse después, pero sobrevivir, 
se que podre sobrevivir.

Asi  remataba Alaska aquellos  momentos, asi te sigue interpelando hoy…  “no me pudiste entender yo solo pienso en tu bien”… ya es hora de que nos libremos de los falsos profetas, de los malavaristas de la pasión, de los que destronan el poder, o los que rasgan la sociedad. Es nuestra hora de sobrevivir.  Es la hora de todos  y es el momento de empezar pensando cada uno ¿-Dónde esta nuestro error?  El mío posiblemente este en decir la verdad, en buscarla, y en amarla…  en ser de los íngenuos que aun creen en ella. ¿El tuyo? Tu lo sabrás, pero si al leer estas letras te motiva descubirlo y dar un paso al frende dejando atrás aquello de que nada ni nadie podrá cambiarte, habrás aprendido una lección, porque si la pones en práctica, caminarás en la buena dirección, y seguramente conseguirás destruir tu ambición, porque cambiando tu mundo, cambiaras el mundo de los demás.

Sera posible que todos gracias a ti empecemos a sobrevivir.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *