Montreaux bailó al son de Ruben Blades y Ricky Martin

     La apuesta de los organizadores del reputado festival europeo por el puertorriqueño demostró ser acertada y les anotó un éxito.Un Ricky Martin relajado y feliz, se atrevería uno a decir, salió sin un ápice de duda a conquistar al exigente público que acude a la cita anual de Montreux y que está acostumbrado a ver pasar por sus escenarios a las figuras más famosas de la música contemporánea. Con más de 15 millones de álbumes vendidos en el mundo y con varios Grammys a su cuenta, Martin ha regresado a los escenarios con “Música, Alma, Sexo”, sugestivo título que escogió para su álbum más reciente y para la gira que actualmente realiza en Europa, y que la próxima semana lo llevará a España.

El vídeo que abre el espectáculo es muy revelador de lo que ha significado para él la pública aceptación de su homosexualidad: un cuerpo y, más que eso, una vida liberada de las cadenas de la mentira y el prejuicio. La revelación de su identidad sexual no ha mellado en lo más mínimo la admiración de sus seguidoras, según comentaron varias de ellas al final del espectáculo. “Lo prohibido es más atractivo, quizás por eso encuentro que ahora Ricky es incluso más sexy que antes”, dijo a Efe Beatriz González, venezolana y residente en Berna.

“Ha sido espectacular, único. Ha sido un concierto lleno de energía… explosivo”, opinó la mexicana Mariana Valdez, quien asistió al concierto acompañada de su hija Mariana, de quince años. Incluso el público masculino se rindió ante el ritmo que Martín impuso desde la primera canción: “No me esperaba un espectáculo tan bueno, estoy muy sorprendido”, comentó Rodrigo, de origen español. En buena cuenta, Martin se entregó con generosidad al público, sin ataduras y ofreciendo un concierto que los periodistas presentes coincidieron en considerar “histórico”.

Un llamamiento en favor de la paz y del amor y un generoso movimiento de caderas sellaron una hora y veinte de concierto, en el que “Living la vida loca”, “María”, “La bomba” o “Cup of life” fueron las canciones que más hicieron bailar, saltar y cantar al público. Martin fue precedido por el salsero Rubén Blades, quien inició en Montreux una gira por varios países de Europa para promocionar su disco “Todos vuelven”, en el que repasa su carrera y celebra el aniversario de la aparición de “Buscando América”, el tema que lo lanzó a la fama.

El panameño, quien estuvo alejado cinco años de los escenarios para dedicarse por completo a su función de ministro de Turismo, estuvo acompañado por la banda de Roberto Delgado y por el famoso trombonista Jimmy Bosch. Esta es la tercera vez que Blades participa en el Festival de Montreux, aunque la última data de hace 24 años, y no decepcionó, como tampoco lo hicieron los músicos que le acompañaron.

El repertorio escogido para la noche de Montreux empezó con “Cuentas del alma” y terminó con “Pedro Navaja”, que inicialmente no estaba prevista, pero que el artista decidió introducir en el último momento y cuya ausencia el público difícilmente hubiese perdonado. La elección del repertorio fue representativa de la fructífera carrera musical de Blades, pero una hora y 15 minutos de espectáculo dejó el sabor de un concierto inacabado, no sólo entre el público, sino para el propio cantante, quien comentó ante el auditorio que bien podía cantar tres horas, pero que en Montreux debía ceñirse a un horario preestablecido.

“Ha sido un buen concierto, pero algo corto. No cantó varias canciones que son muy famosas”, lamentó la peruana Carmen Cariel, una opinión que compartió el chileno Marcel, quien criticó a los organizadores del festival por haber programado a Blades y Martin, sucesivamente, “a pesar de tratarse de artistas que representan a generaciones y músicas muy diferentes”.

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