Música y pintura aliadas con gallinas exóticas

La Asociación Galega de Compositores ofreció ayer un concierto en el Conservatorio de Lugo para conmemorar su primer cuarto de siglo, que alcanzará el próximo año.

Los siete fundadores se han multiplicado por cinco, señal de un presente esperanzador en la creación musical de Galicia que augura un futuro prometedor. Son muchas las facetas a las que Ignacio Salorio del Moral aplicó su curiosidad renacentista a lo largo de una vida plena que el martes dibujó un último acorde a orillas del mar de Arousa. Nacido en A Coruña en 1948), Salorio estaba vinculado con Lugo, donde deja algunos familiares y, sobre todo, cantidad de amigos. Su dedicación al estudio y al ejercicio del Derecho durante treinta años, en Madrid. Su compromiso político, consecuente hasta el final, fraguado en la clandestinidad. Su pintura, a punto de ser expuesta de nuevo en Vigo. Su restaurante, O Loxe Mareiro, primero en Sada, a continuación en Carril. La inmensa capacidad para cuidar de su gente.

El pintor lucense Miguel González Franco inaugurará una exposición en A Coruña la semana que viene. Bajo el título «Mirando al mar y algo más…», el artista exhibirá y pondrá a la venta un buen número de óleos relacionados con el medio marino. La muestra podrá visitarse entre el 12 y el 28 de julio en la sala de exposiciones del Sporting Club Casino de La Coruña, situado en la calle Real.

Entre los animales de corral que suelen ponerse a la venta en la plaza del Cantón de Chantada los días de feria -como lo fue ayer- llaman la atención las gallinas exóticas que pone a la venta la familia Otero Varela. Hace quince años que estos antiguos emigrantes en Argentina se instalaron en la parroquia de Ligonde, en Monterroso, de donde es oriunda Carmen Varela. Manuel Otero, su marido, procede de la parroquia de Hío, en Cangas do Morrazo. Junto con su hijo Miguel recorren habitualmente las ferias de la zona vendiendo sus gallinas de razas americanas asiáticas o europeas. Un toque de exotismo para aportar variedad a los corrales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *