Nino Bravo: siempre en nuestro recuerdo

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Documentos ONDA3 | Manuel J. Ibáñez Ferriol.- Iniciamos dentro de nuestra sección de documentación, una serie de vidas de artistas, músicos, escritores, pintores, actores y actrices, que nos han dado todo lo mejor de si mismos. Y que mejor, para abrir ésta sección que la comencemos con nuestro NINO BRAVO, o mejor, Luis Manuel Ferri Llopis nació el 3 de agosto de 1944 en Aielo de Malferit (Valencia). Al año, sus padres, Luis Manuel y Consuelo, se trasladaron a la capital del Turia, donde el cabeza de familia se empleó en una empresa de seguros. Vivieron primero en la calle Visitación, del barrio de Sagunto, para después trasladarse al pueblo de Carcaixent, donde, el pequeño Luis Manuel ingresó en los maristas a los 3 años, pasando después a los salesianos. Al poco de cumplir los 8 años, la familia del artista regresó a Valencia donde él creció siendo un buen chico, estudioso y tímido, que tenía muchos amigos tanto en el barrio como en el instituto Luis Vives.

Aprendiz de joyero

Pese a obtener buenas notas, Luis Manuel tuvo que dejar los estudios para ponerse a trabajar con 15 años como aprendiz de joyero, llegando a ser maestro pulidor de diamantes, aunque su vocación nada tenía que ver con las gemas. Desde niño, se había sentido muy atraído por la música y dedicaba todos sus ratos libres a cantar en rondallas y tunas con sus amigos.

Ilusionado por triunfar, a principios de los 60, Luis Manuel fundó el grupo Los Hispánicos, con Félix Sánchez y Salvador Aranda. El trío se hizo popular con un repertorio que iba desde Cole Porter, hasta Domenico Modugno, pasando por Los Platters y otros éxitos del momento, por lo que la junta fallera de su distrito los contrató para actuar en la presentación de una falla sobre un templete frente al Miguelete, en pleno corazón de Valencia.

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Su estilo gustaba mucho y decidieron probar suerte presentándose al concurso nacional de artistas noveles «Fiesta en España» con el tema «Only You». Los responsables del sello Hispavox se fijaron en la extraordinaria voz de Luis Manuel, pero no les interesaba el resto del conjunto, por lo que le ofrecieron un contrato en solitario que él rechazó. A pesar de ese generoso gesto, el grupo acabó disolviéndose poco después.

Giras por Levante con su grupo, Los Superson’s

Empeñado en vivir de la música, el futuro Nino Bravo, entonces conocido como Manolo Ferri, se reunió con otros amigos músicos, entre los que estaban el bajista Vicente López y el batería Salvador Pelejero, «Toby» para formar Los Superson’s en 1962, que empezó a salir de gira por todo Levante, por lo que Manolo acabó dejando su trabajo en la joyería. En 1964, fueron contratados para actuar durante todo el verano en Benidorm. Cuando empezaban a hacerse un nombre, el cantante tuvo que dejar el grupo para prestar el servicio militar en la Marina de Cartagena. El ejército no le sentó bien a los sueños de éxito de Manolo Ferri, quien regresó a Valencia en 1966 sin demasiadas ganas de retomar su breve carrera y se puso a trabajar como oficinista. Pero, en 1968, junto con Vicente López, contactó con un mánager valenciano, que los promocionó y buscó el nombre artístico para Manolo: Al Nino que le gustaba al cantante le añadió el «Bravo» por la fuerza de su voz. Así, Nino Bravo empezó a salir de gira por su tierra con más pérdidas que ganancias, hasta que su representante y él decidieron probar suerte en Madrid.

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Allí consiguió un contrato de cinco años con Fonogram y, el 16 de marzo de 1969, Nino Bravo y Los Superson’s hicieron su presentación oficial en el Teatro Principal de Valencia, en un exitoso, pero poco rentable recital. Tampoco el primer disco del cantante, compuesto por Manuel Alejandro, le supuso grandes ganancias, ya que sólo vendió 600 copias, lo cual le afectó anímicamente. En septiembre de ese mismo año rompió su relación laboral con su mánager y vio cómo su participación en el Festival Internacional de Barcelona con «No debo pensar en ti», de Manuel Alejandro, no tuvo repercusión alguna.

Nino empezó a desanimarse seriamente, pero su encuentro con José Meri, antiguo mánager del también valenciano Bruno Lomas, consiguió hacerle recuperar la ilusión. Colocó dos sencillos suyos en las emisoras de moda y las cosas empezaron a irle algo mejor. En diciembre de ese 1969, el cantante conoció a María Amparo Martínez, con la que se casó dos años después.

«Te quiero, te quiero», de Augusto Algueró

En 1970, Nino Bravo debutó en Madrid y conoció al compositor Augusto Algueró, marido de Carmen Sevilla, quien le ofreció la canción «Te quiero, te quiero», que ya había grabado Raphael sin publicarla y que, con Nino, se convirtió en número 1.

Algueró le recomendó promocionarse participando en festivales internacionales y Nino se presentó en dos ocasiones al proceso de selección para Eurovisión. La primera, en 1970, Julio Iglesias le arrebató el puesto con «Gwendolyn» y, la segunda, el jurado del programa «Pasaporte a Dublín» prefirió a Karina y su «En un mundo nuevo». A pesar de su derrota, el hecho de haber aparecido semanalmente en televisión hizo a Nino Bravo muy popular. Sus dos primeros LP, «Te quiero, te quiero» y «Nino Bravo» lideraron las ventas tanto en España como en Latinoamérica.

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Con un nuevo mánager, grabó en 1972 dos álbumes, «Un beso y una flor» y «Mi tierra». Con ésta canción, que era de Algueró, participó por segunda vez en el Festival de la Canción de Río de Janeiro. Nino fue el vencedor moral del certamen, pues un jurado norteamericano hizo trampa y le dio el premio a su compatriota, David Clayton-Thomas. Esto no hizo más que promocionar al español, cuyas canciones –«Libre», «Esa será mi casa», o «Noelia», entre otras– empezaron a escucharse en Bélgica, Holanda, Italia, Alemania… Mientras su carrera se consolidaba, en enero de 1972 nació su primera hija, Amparo. Ya en la cima, el cantante empezó a desarrollar proyectos como la creación de una sala de conciertos para jóvenes músicos valencianos o la representación de nuevos grupos, como el dúo Humo.

Muerte en la curva de una carretera de Cuenca

El 16 de abril de 1973, Nino Bravo, el dúo Humo y otro amigo salieron de Valencia a Madrid en el nuevo BMW 2800 del cantante cuando, en una curva de la N-III, en el término municipal de Villarrubio (Cuenca), el coche se salió de la carretera y dio varias vueltas de campana. Llevaron a los heridos hasta un pequeño hospital de Tarancón, de donde fueron trasladados en ambulancia a Madrid. A pocos kilómetros de la capital, Nino Bravo falleció a causa de las múltiples heridas que había recibido, seguramente, por no llevar puesto el cinturón de seguridad. Sólo tenía 28 años, se encontraba en la cima de su carrera y su mujer esperaba a su segunda hija, Eva, a la que no conoció.

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Tras su muerte, se publicó «…Y Vol. 5», el disco que había grabado poco antes y que incluía uno de sus mayores éxitos, «América, América». A ese trabajo le siguieron numerosas recopilaciones y versiones de todo el material que el valenciano había grabado. Su figura y su voz dieron pie a la creación de «Nino Bravo ¡el musical!», estrenado el 3 de abril del 2009 en Valencia.

Una voz irrepetible, de un valenciano universal. Sus canciones siguen sonando, después de 40 años, en todas las emisoras radiofónicas del mundo.

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