Nueva y prometedora vía para tratar el asma

Un nuevo estudio que ha permitido identificar modos de reducir los factores que conducen a un ataque de asma brinda nuevas esperanzas a quienes padecen esta enfermedad.

El asma, un trastorno respiratorio que causa dificultad para respirar, tos y malestar en el pecho, es consecuencia de cambios en los bronquios, vías que llevan el aire hasta los pulmones. El asma afecta a mucha gente en el mundo. Sólo en Estados Unidos, la cifra asciende a 18,7 millones de adultos y 7 millones de niños, según los Centros estadounidenses para el Control y Prevención de Enfermedades.

En condiciones normales, una persona tiene pocas células productoras de mucosidad, pero quienes sufren de asma poseen un elevado número de estas células. Los asmáticos también cuentan con una cantidad anormal de tejido muscular liso alrededor de los conductos del árbol bronquial. Incluso el estímulo más leve puede hacer que ese tejido se contraiga.

El exceso de mucosidad en las vías respiratorias y la hipercontractilidad de los músculos lisos hacen que estas vías se estrechen y sea difícil hacer que el aire entre o salga.

Los autores del nuevo estudio, de la Universidad de California en San Francisco, la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, Maryland, y la Universidad Duke en Durham, Carolina del Norte, las tres instituciones en Estados Unidos, se centraron en un canal de cloruro activado por calcio llamado TMEM16A. Este canal secreta iones de cloruro en respuesta a aumentos en el calcio intracelular. Además regula una cantidad importante de procesos biológicos como la emisión de señales en las neuronas, la actividad gastrointestinal y la secreción de sudor y lágrimas.

El equipo de Jason Rock, profesor en el departamento de anatomía en la Universidad de California en San Francisco, comprobó que el nivel de actividad de este canal era mayor en las células productoras de mucosidad de los asmáticos, en comparación con las personas sin asma.

A continuación, Rock y sus colaboradores se pusieron a buscar sustancias químicas que inhibieran la actividad del TMEM16A. Lograron identificar tres sustancias químicas que inhiben específicamente este canal, sin interferir en la actividad de otros canales.

El siguiente paso fue reproducir en laboratorio los síntomas del asma y bloquear el canal para observar si ello afectaba la producción de mucosidad. El resultado fue que estas células no secretaban mucosidad con tanta eficacia. El equipo de Rock también estudió muestras de músculo liso de las vías respiratorias de pacientes humanos que habían donado sus órganos a la ciencia. Gracias a eso, se ha conseguido comprobar que bloquear el TMEM16A inhibe la respuesta de contracción de estos músculos.

Rock y sus colaboradores trabajan ahora en la fase preclínica para poner a prueba la seguridad y eficacia de los bloqueadores en estudios con animales. Si sale bien, la primera fase de los ensayos clínicos podrá comenzar.

ESMASACTUAL|Agencias

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