Pinturas rupestres aparecen en una cueva del Desfiladero de La Hermida (Cantabria)

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Noticias ONDA3 | Canal Investigación.- Distintas figuras geométricas, manchas, discos y signos ocres o rojizos, posiblemente de la época del Paleolítico, han sido hallados en una cueva del Desfiladero de La Hermida, en Peñarrubia (Cantabria).

La cueva Aurea, donde se han encontrado estas pinturas, se sitúa en el Desfiladero de La Hermida, sobre el coto de pesca denominado El Infierno, a unos 50 metros sobre el río Deva. La cavidad se ha protegido de forma inmediata mediante la instalación de un cierre metálico.

El consejero de Educación, Cultura y Deporte, Miguel Ángel Serna, ha informado en conferencia de prensa que las pinturas fueron halladas el pasado 3 de marzo por los espeleólogos Manel Llenas y Raquel Hernández, del Espeleo Club Sabadell, que lleva trabajando en la topografía del municipio desde hace treinta años, según ha precisado el alcalde de Peñarrubia, Secundino Caso.

Serna ha explicado que personal del Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (MUPAC) visitó la cueva para realizar una inspección de las pinturas que, a juicio del consejero, suponen una “notable aportación” al patrimonio cultural de Cantabria. Y ha añadido que, tras una primera inspección, se piensa que las pinturas datan del Paleolítico, en la época premagdaleniense, por lo que ha considerado que el hallazgo es de “trascendencia internacional”.

El consejero ha comparado el hallazgo de estas pinturas, con la importancia que podría tener descubrir una “colección de Picassos”. “No todos los días se descubre un museo”, ha afirmado Serna para enfatizar la relevancia de la cueva Aurea. Para Serna el interés patrimonial y científico del conjunto es muy elevado, porque se trata de la primera cavidad con arte rupestre paleolítico documentado en el sector cántabro del valle del río Deva; además de una de las situadas más al interior de la región.

Captura

La cueva donde se ha hallado arte rupestre paleolítico se incorpora, afirma Serna, “a un importante corpus constituido por seis decenas de sitios”, diez de ellos declarados Patrimonio Mundial de la Unesco.

Por su parte, Secundino Caso ha apuntado que el descubrimiento “es un regalo” para toda la comarca, a la que la cueva Aurea da una “nueva dimensión cultural”. El alcalde no duda que, si han aparecido pinturas en esta cueva “tan mediocre”, seguro que se descubrirán otros yacimientos de arte rupestre en las numerosas cuevas que existen en la zona.

Caso ha explicado que la cueva lleva el nombre de una mujer que guardaba allí sus cabras hasta que falleció en los años ochenta; y, desde entonces, otra pastora (Lola) ha venido dando el mismo uso a la cueva.

El espacio subterráneo es bastante angosto, de topografía descendente, y está configurado por pasillos estrechos y salas de reducidas dimensiones. En los suelos se observan restos de fauna de cronología contemporánea, en ocasiones parcialmente cubiertos por concreción estalagmítica. Las paredes son lisas y blancas por precipitación de una fina capa de calcita y constituyen un excelente soporte para la decoración parietal.

Las figuras de las que se tenía conocimiento por las fotografías proporcionadas por los espeleólogos que han avisado de las pinturas, ubicadas en la salita más profunda, son sendas composiciones geométricas a base de hileras de puntos realizados mediante aplicación de colorante con la yema de los dedos.

Se trata de un signo en disposición vertical y forma general ondulante, que arranca en su parte superior por una hilera de puntos que luego se bifurca dando una morfología general fusiforme, y una sencilla línea vertical de cuatro puntos superpuestos.

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Se observa en la misma sala otra hilera horizontal en arco, otro punto aislado y varias manchas de color, todo ello en tono rojo. En el pasillo que asciende hacia la salida, en la pared izquierda en dirección a la entrada, se aprecia un disco de color rojo, realizado aparentemente mediante la técnica de soplado.

Un poco más hacia arriba, en una concavidad que da frente a la entrada, se vislumbra una composición compleja, elaborada también a base de hileras de puntos de tono rojo, que parece combinar formas geométricas de disposición horizontal y vertical.

Por último, en un angosto pasillo que comunica con el vestíbulo y que constituye el acceso más directo desde allí hacia al interior de la cueva, se aprecian varios puntos y manchas de color rojo, difícilmente discernibles pero que anuncian la presencia de otro panel de considerable complejidad.

El Gobierno de Cantabria señala que hay una gran diferencia en el estado de conservación de los paneles decorados más próximos a la boca de la cueva, prácticamente perdidos, y los que se sitúan en la salita inferior, excelentemente preservados.

La cueva Aurea Nota tiene cierto paralelismo con otras como Cudón, Chufín interior, Los Marranos, Porquerizo y otros sitios con arte paleolítico constituidos por motivos geométricos puntuados.

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