Connect
To Top

Prevenir la astenia otoñal con un refuerzo alimenticio

astenia-otonal-759x500

Canal Salud ONDA3/Redacción.- Estamos en otoño. Bajan las temperaturas, aparecen las lluvias, disminuyen las horas de luz —en la madrugada de mañana sábado deberemos retrasar una hora nuestros relojes— se reduce nuestra vida social, se incrementan los problemas laborales.

Grandes cambios que, de no adaptarnos correctamente, pueden llegar a ocasionarnos ciertas alteraciones en el biorritmo y en el estado anímico, dando lugar a lo que se conoce como astenia estacional o trastorno afectivo estacional.

“Dado que este año las condiciones climatológicas de la estación estival se han alargado algo más de lo normal, el riesgo de padecer este síndrome es más alto debido a la reciente bajada de temperaturas y al cambio de hora”, explica Vicente Gil, director Médico de Cigna, añadiendo que este padecimiento está relacionado, sobre todo, con la respuesta del cerebro a la reducción de exposición a la luz natural, que provoca cambios hormonales en la segregación de serotonina y la melatonina, responsables del control biológico y de las emociones.

Cansancio, tristeza, apatía, mal humor, somnolencia, dificultad de concentración, o, incluso, problemas digestivos y cefaleas, son algunos de los síntomas que podremos sufrir en los próximos días, especialmente en el caso de los niños y mayores de 50 años.

“Evitar la deficiencia nutricional es lo más importante”, indica el doctor Gil. La dieta debe ser rica en vitaminas, proteínas y fibra para que el funcionamiento del sistema nervioso sea el correcto y se estimule la producción de neurotransmisores, encargados de regular las emociones. Además, “el aporte energético ha de ser mayor en esta época del año, ya que con el frío gastamos más calorías”. Para ello, los expertos ofrecen algunos consejos prácticos:

  • Aprovechar los alimentos de temporada. Suponen un ahorro para el bolsillo y tienen las sustancias nutritivas necesarias precisamente para esta época del año, aportando las vitaminas y minerales necesarios para combatir el frío y activar las defensas. Entre las verduras destacan la alcachofa y la berenjena, que desintoxican el organismo y ayudan a digerir las grasas, las colíferas —coliflor, coles de Bruselas, brócoli…—, ricas en vitamina C y ácido cítrico, también la calabaza y el calabacín, con acción antioxidante, o las setas, que tienen una mayor dosis de vitaminas y minerales, recomendadas en este caso por su alto porcentaje de fibra. Respecto a las frutas, lo mejor son los cítricos, de alto contenido en vitamina C, ayudando así a prevenir resfriados, y la granada, fruta estacional con acción desinfectante que además contiene el ácido cítrico que estimula la acción de la vitamina C. También son buena opción el membrillo, la chirimoya y las uvas, frutas energéticas para combatir las bajas temperaturas.
  • Ingerir alimentos estimulantes y antidepresivos. Por su riqueza en triptófano, sustancia que afecta directamente a la producción de serotonina y, en consecuencia, al estado anímico, los más recomendados son, sobre todo, el chocolate, el pavo, el pollo, la soja, el queso, la piña, el plátano o el pimiento.
  • Consumir grasas saludables. Alimentos como el atún, la sardina, el salmón, las nueces o los aceites de linaza, chía, canola o soya poseen grasas saludables, como el Omega 3, que ayudan a afrontar el frío.
  • Preparar platos calientes para combatir las bajas temperaturas. Las recetas tradicionales de invierno —guisos, cocidos, potajes…— son grasientas, contundentes e hipercalóricas. Sin embargo, a la hora de cocinar podemos esforzarnos en retirar la grasa sobrante o hacerlas con verduras, preferiblemente que sean ricas en betacaroteno y vitamina C. Este es el caso de las espinacas, las acelgas, la zanahoria o el zapallo.
  • Beber infusiones. Durante el otoño-invierno es imprescindible mantenerse hidratado para aliviar los síntomas de gripes. Por ello, es aconsejable ingerir varias infusiones calientes al día. Las más recomendadas: té verde —ayuda a protegernos de enfermedades—, manzanilla, menta poleo —muy eficaz para despejar las vías respiratorias—, tila —para descansar—, infusión de canela por su aporte para mantenernos activos, o romero por su aporte de energía.
  • Añadir condimentos saludables. El picante, el ajo, el jengibre y la cebolla son ideales para fortificar el sistema inmunológico y combatir el frío. El primero nos ayuda a entrar en calor y tiene un potente efecto analgésico. El ajo contiene alicina, sustancia con propiedades antibióticas y antioxidantes que refuerzan el sistema inmune. La cebolla, también con función antioxidante, ofrece mucha fibra y concentra vitaminas y nutrientes como potasio, fósforo, selenio, magnesio, calcio, carotenos, etc. El jengibre, por su parte, tiene efectos antinflamatorios y expectorantes.

No obstante, “la realización de ejercicio -clave por su capacidad de liberación de endorfinas-, establecer buenos hábitos de sueño y disfrutar de actividades que nos resulten placenteras” también pueden ayudar bastante a que la adaptación a los cambios de estación sea más llevadera”, apunta finalmente el doctor Gil.

 

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

More in Salud