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Prevenir las enfermedades cardiovasculares, ¡es posible!

A excepción de la transmisión hereditaria, sexo y edad, los principales factores de riesgo cardiovascular son variables, y de ahí la importancia de la prevención: colesterol, hipertensión arterial, tabaco y sedentarismo.

De entre todos los factores de riesgo, el más “fácilmente” variable y menos costoso es frenar el consumo de cigarrillos: dejar de fumar previene trombosis e infarto. En caso de dejarlo después de la aparición de un problema cardíaco disminuye en un 50% el riesgo de recidiva y de mortalidad.

La prevención, inicial o tras un problema cardíaco, no será eficaz a largo plazo si no se establece una verdadera cultura de prevención. El profesor Thomas insiste en que la educación debería transmitir “comportamientos de prevención”:

  • Rechazar el primer cigarrillo;
  • No empezar a fumar;
  • Seguir una alimentación equilibrada.
  • Hacer ejercicio físico, puesto que el sedentarismo conduce a un sobrepeso ponderal.

Además, el Estado juega un papel muy importante. Según el profesor Thomas, que trabaja en el hospital Pitié-Salpêtrière de París, “las acciones de la sanidad pública programadas, anunciadas y dirigidas por especialistas son muy beneficiosas”.

La prevención es todavía más eficaz cuando se aplica después de un problema cardíaco: los pacientes se sienten amenazados y, por lo tanto, se muestran más dispuestos a realizar más esfuerzos. En estos casos, la prevención debe ser sistemática e intensiva además de atacar todos los factores de riesgo para poder reducir los riesgos de recidiva.

Es cierto, al menos uno de cada diez médicos fuma (uno de cada 20 en Inglaterra), así que puede producirse una situación un poco delicada si tu médico es fumador y además te exige dejar de fumar. Sin embargo, dejar de fumar solo comporta beneficios y los métodos son asequibles a cualquier bolsillo:

  • Los sustitutos de nicotina doblan la tasa de éxito;
  • Un antidepresivo, el Zyban® también puede ayudarte a superar una crisis;
  • Y sobre todo, no te obsesiones por el par de kilos que vayas a coger;

“Dejar de fumar solo aporta beneficios”, insiste el profesor Thomas, “y cuanto antes se haga, mejor: en nuestro servicio de cardiología, el 90% de los infartos de pacientes menores de 45 que atendemos son fumadores”.

La alimentación es muy importante para prevenir un aumento del colesterol: el régimen recomendado por los cardiólogos, la famosa dieta mediterránea, consiste en platos frescos y saludables. Así pues, compra algo de pan, come frutas y verduras, pescado, muy poca carne (evita sobre todo la carne de ave y el pato) y cocina todos los platos con aceite de oliva, tanto para sazonar ensaladas como para cocinar.

Y después, por supuesto, ¡haz un poco de deporte! Sube las escaleras en lugar de coger el ascensor y camina a ritmo constante. Si coges el autobús, o el metro, bájate una estación antes de la tuya para andar un cuarto de hora al día. Un infarto no puede privarte de disfrutar de tu sexualidad, así que si tu vida sexual te preocupa, ¡háblalo con tu médico!

Por último, recuerda que tu familia y tu entorno más cercano pueden ayudarte, tanto a nivel psicológico como físico, adoptando todas estas medidas que, a fin de cuentas, se reducen a una vida sana y saludable.

Tu médico dispone de recomendaciones precisas sobre las distintas modalidades de detección y diagnóstico de los problemas de colesterol: debe poner a prueba tu colesterol al menos una vez antes de que cumplas los 40.

  • Aunque no tengas ningún factor de riesgo, el médico comprobará tus niveles de colesterol y triglicéridos. Si los análisis muestran normalidad, ningún problema. Es aconsejable que el médico vuelva a comprobar estos niveles a los 45 años, en el caso del hombre, y a los 55 en el de la mujer;
  • En cambio, si tienes algún factor de riesgo, es aconsejable que el médico realice una revisión de lípidos completa, particularmente de los niveles de HDL y el cálculo de LDL. La descripción de LDL y los distintos factores de riesgo comportará la posible prescripción de un régimen en concreto, o incluso la toma de algún medicamento, como la estatina.

Al mismo tiempo, si tienes un factor de riesgo el médico realizará una encuesta familiar, controlará tu tensión y se ocupará de ella si sube, te recetará aspirina en caso de riesgo sereno, controlará una diabetes eventual, seguirá la evolución de tus factores de riesgo, responderá a todas tus dudas después de un incidente cardíaco, etcétera. Hay un montón de buenas razones para consultar con el médico de forma regular si existe el riesgo de enfermedad cardíaca.

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