Proyecto del Ensanche de 1858. Primer intento de desaparición de la Valencia amurallada

COMUNIDAD VALENCIANA// RAFAEL SOLAZ, AUTOR DE "LA VALENCIA DEL MAS ALLA".
POR RAFAEL SOLAZ. Investigador, Bibliofilo y Escritor.
Poco conocido es el primer plan redactado en 1858 y que no llegó a realizarse.

Muy conocida es la 1ª Ley del Ensanche de 1864 que propició el derribo de las murallas al siguiente año. Pero poco conocido es el primer plan redactado en 1858 y que no llegó a realizarse.

En el siglo XIV la construcción de la muralla cristiana supuso una ampliación del perímetro de la ciudad. Pasados los años se lamentaba el trazado de una Valencia de calles tortuosas y agobiada por una muralla que impedía su expansión. En diciembre de 1777 se propuso un ensanche con un nuevo recinto que se extendía desde la torre de Santa Catalina hasta el área de Ruzafa.

Tuvo que llegarse a mitad del siglo XIX para que de nuevo se proyectara otra ampliación de la ciudad, afectando a la muralla del siglo XIV, especialmente la franja comprendida entre el portal del Mar, la Petxina y Ruzafa.

En la Memoria, cuya portada se reproduce, se decía que parte de este espacio “quedará decorado con las torres de Cuarte y las puertas de San Vicente, Ruzafa y del Mar, como otros tantos monumentos históricos que legamos al respecto de la posteridad.” Esto es importante, porque se pretendía ‘salvar’ dichas puertas que, junto a la de Serranos, hubieran dignas representantes del pasado histórico amurallado. Incluso se proponía una nueva ubicación para las puertas: la de Quart, al extremo del convento de San Sebastián; la de San Vicente, en el abrevadero que existía próximo a Sant Vicent de la Roqueta; la de Ruzafa, al pie del paso a nivel del recién instalado ferrocarril; y la del Mar, a la cabeza del puente.

El presupuesto total ascendía a más de cuarenta y ocho mil reales, cifra astronómica para la época. Nuevas puertas, nuevos muros, construcción de explanadas y nuevos valladares, cloacas, canalización, plantaciones, expropiaciones… obras de mucha envergadura que justificaban el presupuesto. En el grabado que se reproduce se ve la muralla y, de izquierda a derecha, las puertas del Mar, Real y Trinidad.

En la memoria del proyecto intervinieron Vicente Boix, cronista de la ciudad, y los arquitectos Sebastián Monleón, Timoteo Calvo y Antonio Sancho. Se aprobó el proyecto pero no llegó a realizarse ya que posteriormente dijeron se trataba de un ensanche insuficiente y que debía de ampliarse a otras áreas de la ciudad, como así fue siete años después. Ahora, de la antigua muralla, sólo queda el recuerdo.

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