Pulmones del planeta

  Son los pulmones del planeta y los mejores aliados contra el cambio climático. Sin embargo, los bosques siguen siendo maltratados por el hombre, que arrasa anualmente millones de hectáreas. Una serie de organizaciones e iniciativas apuestan por un modelo de gestión forestal sostenible y provechoso.Nada otorga tanto como los bosques”, dice el naturalista Joaquín Araújo al referirse a los beneficios de los bosques sobre el planeta. Su papel en el ciclo hidrológico, en el del oxígeno y en el de la sostenibilidad de los suelos. Su importancia en todas las civilizaciones y su función depuradora frente a la amenaza del cambio climático. No es todo: los bosques también impiden la desertificación, dan cobijo a la mayoría de la biodiversidad terrestre, son amortiguadores acústicos y el mejor antídoto contra el afeamiento de los paisajes.

“Los bosques tienen pasado, presente y les deseamos todo el futuro, aunque esté tan comprometido”, escribe Araújo en Bosques de España, libro que, junto a otro de la misma editorial Lunwerg, Bosques del mundo, se ha publicado con motivo del año internacional de los Bosques. Dos cuidados volúmenes que, con fotografías de distintos autores (algunas de las cuales ilustran este reportaje) y con textos de especialistas, ofrecen una mirada muy completa de los bosques del planeta.

Son ecosistemas muy diferentes entre sí, pero que, ya estén en Navarra o en Sumatra, comparten el ser espacios hermosos e imprescindibles, en los cuales la vida se regenera de forma armónica. Sin embargo, pese a su papel tan necesario, los bosques que quedan están muy amenazados. Siguen siendo víctimas de la depredación humana, que, como denuncia World Wildlife Fund (WWF), hace que anualmente desaparezcan más de 13 millones de hectáreas en todo el mundo (el equivalente a la cuarta parte de la península Ibérica). Una tendencia salvaje, que continúa debido en gran parte a la transformación de los bosques en cultivos intensivos de soja y aceite de palma y por la ganadería. A este ritmo, alerta la organización ecologista, 230 millones de hectáreas de bosques podrían haber desaparecido en el mundo en el 2050.

Conscientes de que hay que buscar soluciones urgentes, WWF propone que, para el año 2020, políticos, empresas y ciudadanos se unan en torno a una meta de “deforestación y degradación forestal neta cero”. No es una utopía. Este objetivo, avalado por estudios científicos, tiene en cuenta que el cese total de la deforestación puede no ser alcanzable, pero sí lo es en términos netos si se restauran terrenos degradados en zonas prioritarias.

  España también debe tomar medidas. Es el segundo país de la Unión Europea por superficie forestal, después de Suecia, pero, como señala Lourdes Hernández, experta en restauración forestal de WWF: “En líneas generales, el medio forestal en España está alejado, tanto en cantidad como en calidad, del óptimo ecológico”. En un país con un clima muy seco, que los necesita como aliados, los bosques apenas ocupan el 29% de la superficie original. Un área que, como describe el botánico Emilio Blanco en Bosques de España, presentaba hace dos mil años “un aspecto impenetrable” en amplias zonas de su superficie. Quizás la leyenda de que una ardilla podía atravesar el país sin bajar de las copas de los árboles no es del todo ajustada, pero sí es cierto que en España existían “cientos de kilómetros de bosques similares a las pequeñas manchas que quedan hoy en Sierra Morena, Montes de Toledo, el Pirineo navarro, la Garrotxa gerundense y las sierras jiennenses de Cazorla y Segura”, apunta Blanco.

 

VLCRADIO | Reportajes | Agencias.

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