Punto de no retorno

Juan_Benito_
Por JUAN BENITO RODRIGUEZ MANZANARES
Hace pocos días que la entidad más catalanista que nunca ha campado a sus anchas en tierras valencianas, la AVL, (y ha habido y hay entidades catalanistas en Valencia por donde quieras que mires), comunicó que tenía preparado su ‘Diccionari’, un diccionario que tras 12 años de actividad catalanista y catalanizadora de esta entidad, tiene la desfachatez y el atrevimiento de editar con el ánimo de que los buenos valencianos de pro, abracemos como si fuera ‘oro en paño’, o como si fuera lo mejor que nos ha podido pasar a los valencianos. Craso error.

Esta catalanista entidad se creó por un pacto entre Zaplana y Pujol, y este último en unas declaraciones de la época, decía con la boca llena de orgullo catalanista, que se alegraba de que la AVL tomara las normas del catalán para codificar el valenciano. Así que después de estas declaraciones, y la trayectoria que esta entidad ha tenido de desprestigio a la lengua valenciana y a su nombre, y la emisión de todo tipo de comunicados y dictámenes en contra de la lengua valenciana, no es de extrañar, aunque hubiera sido mejor que nunca se hubiera atrevido a hacerlo, la definición de valenciano que ofrece en ese ‘Diccionari’ que quieren imponer a capa y espada, (y a fuerza de chequera), como todo lo que hacen los catalanistas. “Idioma románico hablado en la Comunitat Valenciana, Baleares, Cataluña y otros territorios de la Corona de Aragón y que también recibe el nombre de catalán.”

Que viene a decir algo así como, “Pobre valencianitos, vamos a dejarles que le digan valenciano a lo que todos sabemos que es catalán.” Esta definición de valenciano que ofrece la AVL, es grosera, insultante, desacertada, vejatoria, represiva, caciquista… y sobre todo ilegal, pues el Estatuto de Autonomía de Valencia en su artículo 6, establece el valenciano como el ‘idioma oficial de la Comunitat Valenciana’, al igual que lo es el castellano. Pero para desprestigio de la lengua valenciana, no olvidemos la definición que de, ‘valenciano’, ofrece la Real Academia Española (RAE), “Variedad del catalán, que se usa en gran parte del antiguo reino de Valencia y se siente allí comúnmente como lengua propia.” Insultante y desacertada en grado extremo.

Pero, volviendo a la definición de ‘valenciano’ que ofrece el ‘Diccionari’ de la AVL, es un punto que tanto a la que fuera la primera presidenta de la AVL, Ascensión Figueres, como al actual presidente, Ramón Ferrer, les trae sin cuidado, pues hacen lo que desde su creación, han hecho, seguir las directrices que han emanado del IEC (Instituto de Estudios Catalanes), sin importarles para nada la lengua valenciana ni el respeto a los valencianos.

La presentación de ese infame ‘Diccionari’ catalanista de la AVL se ha paralizado indefinidamente, según la AVL ppr problemas informáticos, pero más bien tendrá que ver con las discrepancias entre el Consejo Jurídico Consultivo (CJC) entidad que preside María José Catalá y Ramón Ferrer, presidente de la AVL, discrepancias de las cuales ha dicho Ferrer, que piensa que son un “punto sin retorno” en las relaciones entre ambas entidades.

Por otro lado, el actual presidente de la Generalidad Valenciana, Alberto Fabra, amenazó incluso con “cerrar” la AVL, pero dicen que, Perro ladrador, como mordedor, así que el señor Fabra debería de actuar y no amenazar con algo que seguramente no está ni en sus planes ni en su mano hacer, pues la AVL está amparada por las Cortes Valencianas.

Aunque también, cuando uno ya peina canas, ha visto muchas cosas, y cuando una nueva situación salta a la luz pública, ya le suena a conocida. Con ello quiero decir que no hemos de olvidar que éste es un año preelectoral, y que todo lo que durante este año se vaya ‘cocinando’, se verá relejado en las urnas, tanto a nivel personal como de partido, y ésta no será la última ni la única vez en que veremos que los partidos políticos que opten a presentarse a las elecciones en 2015, intenten ser en Valencia, más valencianos que todos los demás partidos y erigir la bandera del valencianismo más alta que todos los demás.

Como conclusión, no olvidemos que cuando se creó la AVL con sus primeros 21 académicos, las tres cuartas partes eran del ámbito catalanista y la otra cuarta parte del ámbito valencianista, hecho este que nunca se debía haber consentido, pues en el IEC, (por citar una entidad similar), no hay ni un miembro valencianista. Así que con estas credenciales iniciales, todo lo que emane de la AVL, tan sólo puede ser lo que está manando, ataques a la lengua valenciana, hasta conseguir que esta desaparezca, o mejor aún, como si nunca hubiera existido a pesar de haber tenido el primer Siglo de Oro de todas las Lenguas Románicas en el siglo XV.

Señor Fabra, cumpla usted su amenaza y cierre la AVL. Todos los buenos valencianos se lo agradeceremos.

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