¿A quienes les importan los españoles?

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Por Manuel J. Ibáñez Ferriol. Periodista y Escritor. 

A ningún partido político. Es mi respuesta. Si de verdad, los políticos estuvieran interesados en su pueblo, llegarían a los acuerdos que fuese, con tal de no repetir elecciones. 

Pero ninguno cede, ni plantea soluciones, ni da su brazo a torcer. Por eso, siempre hemos sido el hazmerreir de todos los países, no ya hermanos europeos, sino del resto del mundo. Somos una gran potencia, tenemos fuerza, coraje, pero hay algo que nos es común: cada español tiene un rey en la barriga. Y así, es imposible llegar a nada.

Llegados a ésta conclusión, tengo que decir algo fuerte y duro: no se merecen que les votemos a ninguno. Aunque convocaran una nueva consulta electoral, nuestra respuesta como pueblo español, debería ser la indiferencia y no ir a votar nadie. Porque se ríen de todos y cada uno de nosotros. No se merecen nuestra confianza, y por supuesto, no tienen perdón, aquellos que practican la risotada contra su propio pueblo.

Hemos de ser conscientes, de que los políticos actuales, solo van a vivir la vida, asegurarse un porvenir y tener unas rentas vitalicias, mientras dure su existencia terrenal. No hay lideres, capaces de llegar a consensuar determinadas formas de gobernar. No hay políticos de categoría, que sepan arrastrar al pueblo y hacerle sentirse orgulloso de vivir en España. No hay una cabeza visible que aglutine los sentimientos de todos y cada uno de los españoles. Por no haber, no hay un Jefe del Estado, con una forma de gobernar firme y con las cosas claras. Nos han hecho gastar un dineral en su educación, para nada. Se han burlado de forma permanente de lo que pida el propio pueblo, y les da lo mismo, si el pueblo pasa necesidad, apreturas, o sencillamente no tiene ni pan para llevarse a la boca. No se mira ya por el bien común, solo se tiene la tendencia a solucionarse la vida particular de cada uno de los que hemos colocado en el poder.

Ante tan grave situación, solo cabe decir, que padecemos lo que nosotros mismos hemos creado. Y no es nada grato, sino todo lo contrario. Es un momento duro, complicado y sobre todo en el que debemos pedir un poco de sensatez y cordura, porque los españoles no nos merecemos ésta situación.

Por si faltaba poco, a determinados alcaldes españoles -caso del de Valencia-, les da por suprimir el nombre de su ciudad, en la expresión de la lengua castellana. Si te paseas por Madrid, no ves más que suciedad y abandono. Las calles del centro de las ciudades -caso de Barcelona-, se han convertido en prostíbulos mal olientes, dónde se puede practicar sexo a cualquier hora del día. Si estas de fiesta, y eres mujer -caso de los San Fermines de Pamplona-, puedes ser violada y maltratada, y así todo una lista de ciudades sometidas a la barbarie más absoluta. Estamos abandonando los valores humanos, aparcandolos en un lugar que no se vean, porque en España es todo posible y todo está permitido. El mal llamado turismo de borrachera, extiende sus tentáculos no solo en las Islas Baleares, sino que también ha penetrado en localidades turísticas peninsulares con mucha fuerza.

Con este panorama, poco o nada podemos importar a los políticos españoles. Hemos abandonado totalmente, los sentimientos europeizantes que existieron a lo largo y ancho de toda la Península Ibérica. La gran cultura humanística, con raíces grecolatinas, se diluye. Europa, asiste al ataque sistemático del terrorismo de corte islamista, realizando matanzas que nos parecían ya dormidas u olvidadas. Y nadie se conmueve. Solo el dolor colectivo de un instante -y porque hay foto-, es lo que sirve para que callemos y no digamos la verdad: son todo parches, ante la inutilidad de la clase dirigente.

Hay que renovarse, saber pactar, hablar y dialogar con todos. No podemos encerrarnos en nuestro castillo particular, y no favorecer a la causa común que nos demanda el pueblo. Desde el ATICO DE LA COMUNICACIÓN, queremos contribuir al entendimiento justo, libre y democrático. Un consenso, que nos debe llevar a ser de nuevo, una nación líder y avanzada. Solo así, entre todos, saldremos adelante.

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