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Reflexiones sobre el origen y el ocaso del Arte Rupestre Levantino

Por José Aparicio Pérez. Doctor en Arqueología UV. Académico de la RACV. 

1º.- El periodo entre el Paleolítico Superior y el Neolítico tiene la suficiente entidad para que tenga nombre propio y no despacharlo como un simple Epipaleolítico (por cierto, el Neolítico también es Epipaleolítico), de ahí que el antiguo término de los viejos maestros, Mesolítico,  es el que más le conviene.

2º.- Conviene no olvidar que desde el inicio del Arte Prehistórico, rupestre o mobiliar, conviven las dos formas expresivas, la naturalista y la abstracta, esquemática o simbólica, lo formal y lo informal si se quiere. Presentes ambas, sin duda, en lo Hispano-Aquitano y en lo Levantino, siendo en ambos lo naturalista o formal lo predominante. Con el Neolítico se impone lo abstracto, esquemático o informal, incorporándose nuevas representaciones abstractas de propia elaboración o de procedencia alóctona; los profundos cambios económicos provocan cambios sociales esenciales y como consecuencia una nueva visión del mundo.

3º.- El Arte Rupestre Levantino no surgió de lo que se llama “generación espontánea”, es decir que no fue creado “de la noche a la mañana”, ni “importado” por un marchante o a caballo de una invasión u oleada étnica, sino que es simplemente uno de los periodos o ciclos de un largo proceso artístico que comenzó hace unos treinta mil años y que se puede considerar concluido hacia el 1500 antes de Cristo.

El primer periodo del mismo es el del Arte Paleolítico del Mediterráneo Occidental, o mejor Arte Parpallonés por encontrarse la mayor cantidad de obras conocidas en esta célebre cueva de Gandia (Valencia), cuyas representaciones sobre pequeñas losetas de caliza (encontradas entre la tierra de relleno de la cavidad y no en las paredes), constituye el conjunto más numeroso y notable de los existentes, pudiéndose admirar en el Museo de Prehistoria de Valencia o en el Comarcal de Arqueología de Gandia. Este primer ciclo, en el que también se señalan diversas variaciones estilísticas dentro de la misma temática, se puede considerar acabado hacia el 10.000 antes de Cristo, momento en que comienza el Arte Rupestre Levantino, que es, pues, ni más ni menos la continuación del anterior, aunque, a partir de dicho momento, determinadas diferencias de orden topográfico, estilístico y temático permiten señalar el inicio de un nuevo ciclo, el segundo dentro del esquema general del primer arte conocido en la vertiente mediterránea de la Península Ibérica.

Sin embargo, no hay que suponer un corte brusco y total, sino todo lo contrario, es decir la transición de forma gradual y paulatina de un periodo al otro, del mismo modo que ocurrió con el utillaje industrial del vivir cotidiano.

De la misma manera que no se puede ni debe suponer un cambio o sustitución de población, sino que, simplemente, se debe interpretar como un paulatino cambio cultural en todos los órdenes (útiles de la vida cotidiana, organización social, ideas artísticas, etc.), sobre la misma base étnica, todo ello provocado en gran medida por los cambios económicos que se producen como consecuencia de las transformaciones ecológicas o del medio ambiente que tuvieron lugar entre el 12000 y el 10000 antes de Cristo.

Por razones expositivas y metodológicas se puede hacer finalizar este segundo ciclo hacia el 5000 antes de Cristo, momento en que con el Arte Rupestre Esquemático comenzaría el tercer ciclo de nuestra estructuración del Primer Arte conocido.

Desde el 10.000, pues, hasta el 5000 antes de Cristo, se desarrolló el II Ciclo, conocido bajo la etiqueta de Arte Rupestre Levantino, aunque su área de difusión ocupe toda la vertiente mediterránea de la Península Ibérica, desde Huesca hasta Almería, su extensión hasta Cádiz, según algunos investigadores, resulta problemática

4º.- Hay que tener en cuenta lo que dijimos el año 1983: “Todo Arte es o debe ser un elemento vital de la Cultura y no una simple creación profesional o museificable. Los hombres pintaron para su Cultura y pos sus creaciones y no para recreo de dilatantes o por puro ejercicio estilístico”.

5º.- El Mesolítico no se origina tras una ruptura étnica (por invasión), tecnológica o cultural, es un cambio paulatino tecnológico y cultural motivado por profundos cambios medioambientales; todo lo cual provoca la correspondiente y profunda convulsión social que, inevitable y consecuentemente, se proyecta en el Arte.

6º.- Durante el Neolítico y el Eneolítico la caza continúa como actividad económica de primera magnitud si nos atenemos a los hallazgos de puntas de flecha como testimonio de ello.

7º.- Durante todo el Mesolítico el territorio está totalmente ocupado desde el Ebro hasta el Segura y no hay ningún “vacío poblacional”, de la misma manera que no lo hay durante el Neolítico.

8º.- El Neolítico no llegó a “caballo” de una invasión, fue producto, en todo caso, de un recíproco proceso de aculturación mediterráneo por el que “circulaban ideas”, nuevos productos, nuevas tecnologías.

9º.- Las superposiciones de lo levantino sobre lo esquemático lo son sobre motivos de vieja raigambre paleolítica, como ideogramas ancestrales que se perpetúan y que forman parte de la iconografía levantina, fundamentalmente zig-zags, caso de La Araña y otras (como lo del Tío Modesto). Lo de La Sarga creo que se ve claro en las fotografías publicadas que lo esquemático estilo Petracos está por encima.

10º.- El Holoceno trae consigo profundos cambios económicos, como lo son los cambios medioambientales y, consecuentemente, los tecnológicos: desaparece la industria  ósea magdaleniense, hay profundos cambios en lo lítico, buriles y perforadores se desvanecen hasta casi desaparecer; se imponen los geométricos, de tradición paleolítica no obstante, el geometrismo se “inventó” en el Magdaleniense al fabricar los escalenos con la técnica del microburil, aunque ahora aparecen formas nuevas. Continuidad tecnológica sin embargo.

11º.- En su día demostramos que las pinturas de La Cocina estuvieron ocultas por niveles Neolíticos, por lo que, sin duda, fueron hechas durante el Mesolítico, por los propios habitantes de la cueva, pintores de todas las pinturas levantinas de los alrededores. La plaqueta, o plaquetas, con representaciones levantinas, ahora ocultas y, tras la muerte de Fortea, quizá perdidas, son también clara muestra de la edad Mesolítica del producto, como también lo es la cierva de San Gregori. Sobre ello hemos escrito y publicado repetidas veces años ha.

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