Revanchismo ideológico

panoramica

Por CARLES LOPEZ CEREZUELA. Columnista.

Los políticos de Sagunto, una vez retirados, deberían dar charlas por todo el mundo. En Sagunto ya ha pasado cualquier cosa que pudiera pasar en política en otra parte.

El fenómeno Podemos crece de manera inexplicablemente e inusualmente rápida. Sus aciertos no dan para tal éxito fulgurante. Pero hay un ingrediente mágico, una pócima sagrada; el revanchis­mo ideológico.

El revanchismo ideológico es un concepto viejo pero nuevo y evolucionado. Históricamente el péndulo ideológico vira en función de lo que no queremos. En políti­ca hay que manejar dos vectores: el nivel de adhesión (cúanto me gusta una opción) y el nivel de re­chazo (cuánto odio una opción). El voto político correcto es el pri­mero. El voto en función de nivel de rechazo se llama revanchismo ideológico.

El revanchismo ideológico es votar a hacer daño, votar en contra de, votar para eliminar, votar para hacer desaparecer, con odio. Es un voto de venganza y pasar factura. A pesar de que la situación actual da para muchos revanchismos, desde el punto de vista de la cons­trucción de convivencia, el revan­chismo es un problema.

En las elec­ciones de Sa­gunto en 2007 S e g r e g a c i ó n Porteña obtuvo hasta seis conce­jales. Su ideario era básicamente revanchista. En las siguientes elecciones de 2011 el Bloc sacó un histórico resultado de cuatro. Su electorado se movilizó en base al revanchismo. Actualmente el Ayuntamiento de Sagunto no tie­ne presupuesto desde ni se sabe cuándo. Solo una reforma del mar­co legal municipal permite que siga adelante.

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