Se buscan ´padrinos´ para familias con problemas

El restaurante Mar de Bamboo, situado en el edificio Veles e Vents, en la Marina Real Juan Carlos I, acoge hoy una cena benéfica para impulsar el proyecto “Apadrina una familia” de la Gran Asociación de Beneficencia de Nuestra Señora de los Desamparados de Valencia. Una iniciativa solidaria sin precedentes, que en tiempos como éstos de crisis, se hacen cada vez más importantes

Este programa, que ha ayudado a subsistir a un total de 45 familias desde que se puso en marcha hace un año, consiste en la donación de 300 euros mensuales a cada una de ellas. “En principio, la ayuda dura un año, pero en algunas ocasiones puede ser menos, porque dependemos del padrino o, si se da el caso, de la desaparición del problema”, señala Fernando Musoles, presidente de la Gran Asociación y responsable del proyecto. “Estamos satisfechos con la acogida que ha tenido la iniciativa, pero hay muchísima demanda y pocos donantes”, resalta.

“Hay casos verdaderamente sangrantes”, explica José Luis Aguirre, gerente de la Gran Asociación, quien indica que hay más de cien solicitudes pendientes y que hacer las selecciones es muy duro, ya que los 300 euros pueden suponer “la diferencia entre pagar el alquiler o acabar en la calle”. Además, hay que añadir el problema de la crisis que ha reducido las aportaciones de las empresas a obras benéficas.
Una de las novedades del proyecto que más satisfacción aporta a los “padrinos” es la posibilidad de ver de primera mano qué es lo que se hace con el dinero. “Cada donante recibe puntualmente todos los recibos y facturas que justifican cada euro invertido”, destaca Aguirre, quien expone que actualmente mantienen a 34 familias en situaciones límite.

Con la crisis han cambiado los perfiles de quienes acuden a la Beneficencia para poder subsistir y las circunstancias han hecho que todo tipo de familias se acerquen a estas asociaciones. Musoles señala que desde que empezó el proyecto han recibido centenares de solicitudes, y expone que actualmente, en su mayoría, están ayudando a mujeres jóvenes con cargas familiares e ingresos mínimos o inexistentes, que en muchos casos han sido maltratadas, o a personas mayores que se encuentran en una situación desesperada.

Uno de los mayores triunfos del equipo de la entidad es el caso de una médica latinoamericana con un recién nacido con problemas de riñón, a quien iban a deshauciar por no pagar el alquiler y que se encontraba en paro al igual que su pareja. Primero recibieron ayuda para pagar el alquiler y después le facilitaron un trabajo por horas en una casa particular hasta que la joven pudo convalidar el título y preparar oposiciones.

Las aportaciones de la Gran Asociación suponen en muchas ocasiones el primer paso para que familias enteras puedan resurgir de situaciones muy precarias. “Somos la luz al final del túnel”, comenta Aguirre quien asegura que ver la gratitud e incluso las lágrimas de aquellos a quienes ayudan a salir de situaciones límite es la mejor recompensa que se puede recibir.

Además, muchos de los “padrinos” que entran en el programa siguen en él una vez terminada la primera experiencia, ya que es solidaridad “de primera mano” y el donante sabe en todo momento en qué se está invirtiendo el dinero y conoce la historia personal y las circunstancias de cada familia.

ESMASACTUAL/Solidarios/Manuel J. Ibáñez

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