SOMEONE TO WATCH OVER ME, lo nuevo de Susan Boyle

Susan Boyle estrena Someone To Watch over me Catorce meses después de haber publicado su primer álbum, Susan Boyle había vendido 14 millones de discos, alcanzando el nº1 en más de 20 países de los cinco continentes. Con dos álbumes editados, la historia de Susan ha experimentado un cambio radical desde que apareció en un concurso de televisión de Reino Unido que daba la oportunidad de nuevos talentos. Para los espectadores, esta mujer humilde que llegaba de un pequeño pueblo de Escocia, lejano y olvidado, se convirtió en una artista a la que querer, respetar y seguir. El 7 de noviembre de 2011, Susan Boyle publica su tercer álbum Someone To Watch Over Me.

“Al principio, no me daba mucha cuenta de lo que pasaba”, dice Susan en su casa de Escocia mientras espera la publicación de su nuevo álbum. “Sentía que mi música llegaba a la gente en cualquier parte del mundo que visitaba, que quería escuchar mis canciones. Todavía me parece asombroso”. La personalidad y las canciones de Susan Boyle recorrieron el mundo al mismo tiempo que las de Rihanna, Michael Buble, Lady Gaga o Take That y a nadie le extrañó, aunque transformó la escena pop en la que los cantantes de carácter eran solo cantantes de carácter que transitaban en un camino paralelo al resto de artistas. Susan Boyle rompió estas barreras y, al mismo tiempo, convirtió en realidad sus sueños.

¿Ha llegado el momento de considerar a Susan Boyle como una figura de nuestro tiempo? Susan no utilizó los canales habituales del marketing y puso su talento en primer lugar. Entró en el estudio de grabación y dio todo lo que tenía. “Cuando comenzamos el tercer álbum, todavía estaba nerviosa”, dice. “Me preocupaba no poder alcanzar mi máximo nivel, pero después de una semana en el estudio parecía mi segunda casa”. Trabajando de nuevo con el productor Steve Mac, decidió que tendría muy en cuenta los correos electrónicos que había recibido de los admiradores que la habían llevado con su segundo álbum, The Gift, a ser la única artista en conseguir dos nº1 consecutivos a ambos lados del Atlántico. “Tuve en cuenta las propuestas de canciones que me enviaban y muchas me gustaban desde siempre. Y algunas están en mi nuevo álbum”.

Por alguna razón, quizá la honestidad que ha marcado su carrera desde el principio y el no estar sujeta a las leyes del marketing que siguen los artistas del siglo XXI, los admiradores de Susan compartían sus historias con ella. “A veces era difícil porque me contaban problemas personales: matrimonios rotos, problemas, momentos felices y momentos tristes, estados de ánimo… Me impresionó profundamente” dice la artista, que decidió sumergirse en el corazón emocional de la música. “Hay que sentir lo que se canta. Es algo que aprendí muy pronto”.

La primera canción que grabó para su tercer álbum fue Enjoy The Silence, de Depeche Mode. “La melodía es maravillosa”, afirma Susan Boyle. “Estoy segura que emocionará como me emocionó a mí”. Susan ha situado esta canción en un mundo completamente nuevo cuando canta la letra (“Las palabras son innecesarias, solo pueden hacer daño”) alzando su voz sobre un fondo orquestal que da a la canción una energía diferente. Y en Someone To Look Over Me , todos podemos apreciar que Susan ha conseguido llegar a lo más alto, consolidar su personalísimo y especial estilo.

Otras canciones contemporáneas también fueron abordadas con el mismo entusiasmo, como la versión de Mad World , de Tears For Fears. “No puedo pensar en una canción mejor para mi voz”, afirma Susan recordando cuando la oyó por vez primera en los años 80, cuando era joven. “Quisimos experimentar, no cantar solo baladas y estándars. Quizá guste a un público joven, aunque mi música no tiene edad, como lo demuestran mis correos electrónicos. Me escriben personas de 20 y de 80 años”.

Cuando llegó el éxito, las puertas comenzaron a abrirse para Susan Boyle. Benny y Bjorn, de Abba, enviaron una adaptación al inglés de su éxito You Have To Be There , de un musical sueco compuesto por el dúo. “Tiene una letra muy provocativa y me aleja de lo cómodo, de lo seguro. Amplía mi imaginación y me permite ver la música desde otros puntos de vista para comunicarme mejor con la gente”. Otras canciones de Someone to Watch Over Me son un acercamiento novedoso al clásico Unchained Melody, que recuerda al que Eva Cassidy hizo de Somewhere Over the Rainbow. Es una canción que permanece en la memoria de todos, mil veces escuchada e incrustada en la cultura popular. “Eva tenía emoción propia”, dice Susan. “Si cierras los ojos y la escuchas, estás con ella. No puedo compararme”. Y también hay una lectura diferente del clásico Both Sides Now, de Joni Mitchell, que sitúa a Susan en un terreno más folkie, manteniendo la carga emocional de la canción.

“Me encontrado menos tensa en la grabación de este tercer disco” continúa Susan, que en estos años ha visitado países desconocidos para ella. “Fui a Italia de vacaciones, América ya es como mi segunda casa y en China canté ante 60.000 personas en un estadio. Después me enteré que 500 millones me habían visto por televisión”. Ahora llega su tercer álbum Someone To Watch Over Me. La historia continúa.

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