TEATRO BREVE: Howard de Arturo Jiménez Mayén

Howard Carter
Esta obra, es un homenaje al gran arqueólogo Howard Carter, descubridor de la tumba del faraón Tutankamón en el Valle de los Reyes en Egipto. A pesar de su brevedad, hay que leerla con paciencia, porque nos dará una visión particular del gran arqueólogo.

Titulo: Howard (Obra teatral en tres actos para celebrar el 140 aniversario del natalicio de Howard Carter)(1873-2013)“La oscuridad no puede contra la luz del alma” (Anón.)

Autor: Arturo Jiménez Mayén

Personajes: Narrador, Howard Carter, Lord Carnarvon, Una reportera, La sombra de Tutankamón, Un invitado especial.

Cambridge

N: Poco después del descubrimiento de la tumba de Tutankamón reparten unas copas Howard Carter, Lord Carnarvon y un invitado especial al evento. Todos visten de frac.

—Howard: Fue buena idea suya Lord Carnarvon el reunirnos para celebrar el descubrimiento de la tumba de Tutankamón. Este trabajo nos costó mucho tiempo, siendo el hecho que los profanadores de tumbas no se nos hayan adelantado.

—Lord Carnarvon: Ciertamente la expedición fue muy laboriosa, pero muy fructífera. Realmente recogimos lo que sembramos.

—Invitado especial: Lucen muy felices caballeros y no es para menos, el hallazgo de la tumba es un logro de la egiptología moderna, ¡Salud!

—Howard: Lo interesante es que en el Valle de Los Reyes pueden existir más tumbas sin abrir por lo que estoy optimista.

—Lord Carnarvon: Yo pondré dinero de mis negocios y la otra parte que la ponga el gobierno egipcio.

—Invitado Especial: ¡Eso es una idea excelente! ¡Salud caballeros!

Se baja el telón

Valle de Los Reyes (Egipto)

N: Afuera del pórtico de una casa egipcia se encuentra Howard, sentado con una actitud desencajada y una reportera norteamericana va a entrevistarlo.

—Reportera: Buenas tardes, Sr. Howard. Quisiera hacerle algunas preguntas si no le incomoda contestarlas.

—Howard: Disculpe ¿cuál es el propósito de las preguntas?

—Reportera: Mire, usted es un hombre muy famoso en el mundo y lo curioso es que en lugar de vivir en un palacio en Inglaterra, esté usted viviendo en el Valle de Los Reyes.

—Howard: Mire yo llegué al Valle de Los Reyes cuando tenía 17 años y siento esta tierra como mía, de hecho soy su prisionero.

—Reportera: ¿Tiene planes para el futuro?

—Howard: Dudo mucho que existan otras tumbas intactas, por lo que no tengo planes precisos para continuar con mis trabajos de Egiptología.

Me da pena decirlo pero estoy pasando al escepticismo.

—Reportera: Con respecto a la muerte de Lord Carnarvon y algunos de sus compañeros después de que se abrió la tumba de Tutankamón, ¿Qué nos puede decir al respecto?

—Howard: Sus muertes fueron un hecho infortunado que obedeció a causas desconocidas, no imputables totalmente a la maldición del faraón.

—Reportera: Para finalizar, muchas personas lo asocian directamente con el faraón, ¿Usted piensa que su personalidad se ha impregnado con su esencia?

—Howard: Tutankamón, aún muerto tiene una personalidad absorbente, pero mi alma sólo a mí me pertenece aunque tengo excelentes recuerdos de él.

—Reportera: Muchas gracias por su atención.

—Howard: De nada.

Se cierra el… telón.

Putney Valey

N: Aparece Howard Carter en su casa, tendido en su cama y a punto de morir. Se le acerca la sombra del faraón enfrente de él.

—Howard: Odio mi pasado y mis obsesiones, estoy viejo y enfermo; repudio toda compañía humana.

—Sombra de Tutankamón: ¡Howard! (Grito fuerte); ¡Howard! (Grito más suave).

—Howard: ¿Qué?, ¿Quién me habla?

—Sombra de Tutankamón: Soy yo, Tutankamón, el faraón niño a quien tú profanaste su tumba y no contento con eso, casi lo descuartizas.

—Howard: Tutankamón, no puede ser. Eres tan sólo un recuerdo de mi juventud, pero no existes.

—Tutankamón: Te equivocas Howard, yo te di fama y riqueza sin igual, hoy he venido a cobrarte ese precio. Viajarás conmigo a mi reino donde conocerás la grandeza.

—Howard: ¡No!, ¡No!, no quiero ir contigo todavía. Mientras en mí haya soplo de vida, no abandonaré la tierra. No creo en tus vanas promesas, tú dices que me diste fama y riqueza, pero la verdadera fama te la di yo, ya que ni siquiera tenías existencia histórica.

—Tutankamón: Vamos Howard no te pongas en ese plan, el destino nos ata ineludiblemente y además has tenido todo lo que un mortal desearía.

¡Es justo que partamos!

—Howard: Empieza a desvariar recostado, moviendo su cabeza para diferentes partes, hasta que finalmente cae fulminado por un rayo.

—Tutankamón: El día de hoy descansarás conmigo en el Valle de Los Reyes por siempre.

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