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Tiempo de recoger castañas

Los castañares del Valle del Genal siguen llenos de cuadrillas que recolectan las castañas de la zona, un preciado producto con el que se elaboran algunos manjares como el conocido marrón glasé.

Un trabajo nada fácil, debido a las condiciones orográficas de los castaños, que se encuentran situados sobre las laderas, algunas de ellas de gran pendiente, y no siempre es posible acceder a los mismos mediante vehículos, por lo que tiene que procederse al transporte manual de los sacos de castañas que han sido recolectados.

En estos días la actividad de trabajo se centra en los castaños pilongos, que son los que producen cada año la variedad más apreciada en el mercado y que es la última en ser recolectada, siendo frecuente el poder encontrarse estos días con muchos jornaleros en los bosques de castaños.

Aquilino es uno de los propietarios de la zona, que posee varias parcelas en Igualeja y Pujerra, y en estos días apura el final de la campaña para completar la recolección, aunque cree que todavía le queda una semana para poder concluir. Su familia se suma estos días a la tarea de recogida y también cuenta con varios trabajadores.

Curiosamente, este año para dos de ellos es la primera vez que trabajan en la recolección de la castaña y reconocen que se trata de un trabajo muy duro, en especial, durante los primeros días. Entre bromas comentan algunas de las anécdotas que les han ocurrido, y es que su primera intención era la de recoger las castañas con guantes de material. “Cuando nos dieron el primer día los guantes de plástico, que se suelen utilizar para fregar, pensamos que nos iban a gastar una novatada”. Fue entonces cuando descubrieron que realmente son ese tipo de guantes los que se utilizan en la recolección para poder proteger las manos y conservar la agilidad necesaria para sacar la castaña de los erizos que la protegen.

Además, en su caso también tienen que transportar sobre sus hombros los sacos que van llenando hasta un punto al que puedan acceder los todoterreno, por lo que tienen que recorrer varios cientos de metros transportando los pesados sacos. De igual modo, también resulta dura la posición que hay que tener para ir recogiendo las castañas. “Hasta que la bisagra (cintura) no se acostumbra, cuesta bastante”, explica otro de los trabajadores que también es la primera vez que recoge castañas y que solo había visto los castaños al pasar por la carretera.

Tampoco faltan las bromas con las importantes viandas que se toman a la hora de las comidas para poder aguantar el trabajo. “Yo lo quemo luego todo”, dice Aquilino mientras toma un poco de morcilla. Tras la parada para el desayuno a media mañana, la vuelta al trabajo es inmediata. Canasto en mano, toca volver a arrodillarse y buscar castañas entre hojas, erizos y considerables pendientes.

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