Todos somos refugiados

refugees-1024x707

Por Manuel J. Ibáñez Ferriol. Director de Contenidos Informativos del Grupo Jota+Jota.

Estamos asistiendo con horror, a uno de los dramas más espeluznantes del siglo XXI. Si el primer conflicto bélico europeo, lleno de sangre y miseria todo el continente, el segundo no se quedó atrás: muerte, sangre, dolor, familias destruidas y toda una larga lista de calamidades que eludiré repetir. 

El viejo continente europeo, esta sufriendo de nuevo, una gran crisis migratoria. Asistimos al genocidio pseudo-religioso, al que son sometidos los países bajo un determinado dominio musulmán, que resulta aterrador. No solo se mata a determinados sectores de la población -lease judios y cristianos-, sino que se destruye todo vestigio cultural -edificios, templos, bibliotecas, pinacotecas, restos arqueológicos …-, a la vez que atentamos contra la naturaleza que rodea y embellece éstos espacios.

La destrucción masiva y sistemática de la tierra, del agua, de las plantas y la aniquilación de los animales, provocan la miseria de los pueblos dónde determinados grupúsculos -no se les puede llamar de otra forma-, atemorizan y destruyen todo lo que se van encontrando a su paso. Conozco y admiro a la cultura musulmana en su conjunto. Me maravillo de su arquitectura, de sus costumbres, de su alabanza permanente a DIOS -para ellos ALÁ-, de su gastronomía, de su saber cultural: poesía, medicina, música, arte … La transmisión de conocimientos, ha llegado hasta nuestros días.

Y son todos dignos de la más alta admiración. Me apena y entristece, que determinadas tribus salvajes, se apoderen de la gran cultura musulmana, que ha enriquecido a los pueblos en los que se ha quedado asentada. La belleza de la mujer -expresada en los cuentos y leyendas que nos han llegado hasta nosotros-, nos lleva a proclamar que son un gran pueblo y una gran cultura. ¿Por qué el crimen y el asesinato? No lo puedo entender y mucho menos compartir.

Europa, camina en un terreno complicado. Pero quiero decir algo que hemos de tener en cuenta: Hemos dejado de lado nuestras creencias y valores espirituales, transmitidos de generación en generación, olvidándonos de la presencia de DIOS. Me parece que hemos abandonado un tanto SU presencia, y los errores son continuos, no solo en la vida social, económica o política, sino también en la medioambiental, cultural y sanitaria. Obviamos y dejamos aparte, el ejercicio de la caridad, sustituida por la filantropica “solidaridad”, que es la moda de los que no quieren ver en el ejercicio de la “charitas”, la mano del que lo “dió todo por todos”. Europa, ha sido construida, gracias a unos valores espirituales. Nuestra cultura grecolatina, tiene sus raíces en las diversas culturas del Próximo Oriente, precisamente de donde tienen que huir tantos miles de personas inocentes, que lo único que están conociendo, es el odio, la intransigencia y el dolor de la sangre “sin mancha”. ¿Y que hacemos el resto de los habitantes del continente europeo? Nos sentamos ante nuestros televisores, para contemplar el horror y las matanzas continuadas, perpetradas ante nuestros ojos expectantes, pero “sin sentido”. Y decimos: que horror. Pero no hacemos nada o muy poco por solucionar una situación que dura ya demasiado tiempo. Al parecer, no tenemos esa “sensibilidad” que nos han transmitido nuestros antepasados.

El continente africano, es otro de los focos del horror y la muerte. Miles de personas, mueren en su intento de llegar hasta el continente europeo, en “barcazas”, donde hacinados, viven en la esperanza de una vida mejor. Nos habían contado que la “esclavitud” había sido abolida, pero no es cierto. Mujeres y hombres, son sometidos a vejaciones realmente tristes, convirtiendo sus vidas en otras formas de “ser esclavos”. La prostitución -tanto masculina como femenina-, la búsqueda de los placeres mundanos, llevan a la sociedad de la “opulencia”, a utilizar a los seres humanos, para cubrir las más bajas pasiones. El ocultismo y el misterio, son los protagonistas de las acciones humanas, siendo el hombre blanco, el responsable del sometimiento de pueblos y culturas. La situación, es triste y penosa.

Eso si, en esta parte del mundo, seguimos batallando por la separación de territorios, por los símbolos, himnos y banderas que pertenecen a determinadas culturas desde tiempo inmemorial, por tener unos canales de comunicación, que solo producen pérdidas. Y así, podríamos relatar mil y una. El dinero se destina a “soberanas sandeces”, a consultas electorales, que poco o nada tienen que ver con la realidad de un territorio, porque no valoramos las cosas que tenemos. Los bienes que nos son entregados, puede que en algunos casos con esfuerzo, no suelen obtener una valoración positiva. La corrupción generalizada, es la única de las armas con las que cuentan determinados grupos de poder, para someter a una parte de la sociedad.

Pensemos un poco, y sepamos estar siempre al lado de los que sufren y lo pasan mal. Desde el ÁTICO DE LA COMUNICACIÓN, quiero decir algo que a todos nos afecta: TODOS SOMOS REFUGIADOS.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *