Un análisis de ADN confirma el hallazgo del esqueleto de Ricardo III

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ONDA3.COM|CANAL INVESTIGACIÓN.- La figura de Ricardo III está envuelta en un halo de misterio al que no le falta ningún ingrediente dramático. Incluso el hallazgo de sus restos mortales hace cerca de dos años, en un aparcamiento de Leicester (norte de Inglaterra), bien podría ser el argumento de una novela deDan Brown.

Pero no se ha quedado ahí la leyenda. El equipo científico que encontró y realizó el primer análisis de los supuestos huesos del monarca acaba de aportar pruebas “abrumadoras”, con “un 99,99% de certeza”, de que aquel esqueleto excavado en 2012 perteneció al último rey de la Casa de York.

Ricardo III es uno de los más conocidos y controvertidos reyes de Inglaterra. Su ascenso al trono en 1483 tras la muerte de su hermano Eduardo IV ha sido visto por los historiadores como, cuanto menos, polémico. La pelea abierta entre el hermano del rey fallecido y la familia de la reina consorte, Elisabeth, así como la turbia y aún desconocida historia que envuelve a la desaparición de sus sobrinos, Eduardo y Ricardo, han encumbrado a Ricardo III -en buena parte debido a la interpretación de los hechos que hizo Shakespeare en su conocida obra teatral– como uno de los grandes villanos de la Historia y de los escenarios.

Su muerte, tan sólo dos años después en la Batalla de Bosworth, supuso el final de la dinastía Plantagenet, posteriormente conocida como Casa de York, tras 300 años de reinado y el comienzo del periodo de reinado de los Tudor, con Enrique VII como primer monarca tras ganar la Guerra de las Dos Rosas. Ricardo III fue el último rey inglés en morir en batalla y uno de los pocos cuya localización exacta de su tumba no ha llegado hasta nuestros días. El misterio que envuelve a Ricardo III aún continúa en la actualidad.

Para tratar de aportar luz sobre uno de los personajes más oscuros de la historia británica, los investigadores que han trabajado con los restos del supuesto monarca los han analizado desde un ángulo multidisciplinar y han cruzado todos los datos genéticos, genealógicos, arqueológicos y de datación a su alcance.

“Nuestro trabajo de identificación de los restos del Esqueleto 1 encontrados en el convento de Greyfriars en Leicester es la primera vez que pone en común todos los cabos sueltos para llegar a una conclusión sobre la identidad de esos huesos“, explicó Turi King (izquierda), investigadora del Departamento de Genética de la Universidad de Leicester y la científico principal de la investigación publicada hoy en la revista Nature Communications.

Las conclusiones a las que llegó el equipo liderado por King parecen indicar, tal y como aseguran los propios investigadores, que se acaba de resolver el caso forense más antiguo hasta la fecha. Para confirmar que los restos encontrados pertenecieron a Ricardo III compararon las muestras de ADN extraídas de los restos con otras obtenidas de descendientes vivos del monarca. En concreto, se centraron en secuencias del genoma que se heredan de forma exclusiva del padre o de la madre, como el ADN mitocondrial heredado siempre de la madre y el cromosoma Y, sólo presente en varones y heredado por tanto sólo por vía paterna. “Hay fragmentos de ADN que se heredan de una forma muy sencilla y permanecen prácticamente inmutables a lo largo del tiempo. Son el ADN mitocondrial y el cromosoma Y”, explicó King el lunes en una teleconferencia con periodistas.

“Ricardo III no tuvo descendencia, así que para seguir el rastro paterno tuvimos que ir hacia atrás en el tiempo y después bajar por el árbol genealógico de nuevo hasta la actualidad”, añadió Kevin Schürer (derecha), del Centro de Historia Local de Universidad de Leicester y coautor del trabajo.

La comparación de secuencias genéticas deja una sensación agridulce a los especialistas que, aunque ha sido interpretada como un éxito por los autores, no termina de zanjar el misterio de Ricardo III. Mientras el ADN mitocondrial heredado de su madre encaja a la perfección con las muestras obtenidas de los parientes vivos de la Casa de York, en concreto deMichael Ibsen y de Wendy Duldig, el cromosoma Y no ofreció los mismos resultados. Los marcadores genéticos de este cromosoma sexual no encaja con las secuencias heredadas por sus descendientes. Pero los autores, rápidamente, se apresuran a explicar los resultados. “La ruptura de la genealogía en el cromosoma Y no nos sorprende demasiado dada la incidencia de no paternidad y la cantidad de generaciones que se han sucedido en más de cinco siglos”, explicó Schürer.

 

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