Un año del terremoto de Lorca, España

“Cuando sopla el viento y se mueven las ramas de los árboles pienso que está temblando”, dice Rosario Pérez, una llanera que vive en Lorca y que sufrió el terremoto de esa ciudad española hace un año. “Se lo comento a mis amigas y me contestan que es sugestión mía”.

Rosario y su hija Luisa Fernanda, que entonces tenía 15 años, fueron dos de las víctimas colombianas de los sismos que azotaron Lorca el 11 de mayo del año pasado, y que dejaron nueve muertos y cerca de 325 heridos.

“Vamos llevando la situación poco a poco”, dice Rosario.

Su vivienda quedó afectada y tuvo que dormir varias noches en un campamento. Luego se mudó a la casa de una amiga y, al cabo de un tiempo, otra amiga española la dejó habitar un apartamento por un módico alquiler.

“A los seis meses llegaron los bomberos y nos dieron cuatro días para desalojar”, cuenta. “El edificio estaba ladeado y corría riesgo de derrumbarse”.

De nuevo salieron los amigos al rescate y ahora ella y su hija viven en un apartamento pequeño arrendado por una suma cómoda.

Efectos positivos

No todos los efectos del terremoto fueron negativos para su vida.

Aquel día, en el momento de mayor pánico, cuando todos salían de prisa de los recintos, ella vio a una mujer mayor en silla de ruedas. La empujó hasta un sitio donde estuviera a salvo.

“La familia de esa señora se ha portado muy bien conmigo”, dice Pérez. “Ellos me recomendaron a una pareja y ahora los cuido”.

Hace un año estaba desempleada. Ahora tiene trabajo y unos patrones que la estiman.

Sus mayores preocupaciones actuales se centran en su hija, que ha tenido algunos problemas de salud y ha seguido con sus estudios en Lorca.

“Ahora que se conmemora un año los padres del colegio nos reunimos para pedirle al Estado que solucione los problemas del plantel”, explica. La edificación quedó averiada y, desde entonces, se dictan clases en aulas improvisadas.

Pérez no ha recibido ayuda del Consulado de Colombia en Valencia. Tampoco la ha pedido.

En contraste, Álvaro Velásquez, un bogotano residente en Lorca, sí ha contado con el apoyo institucional para constituir la Asociación de Amigos Unidos de Colombia, cuya presentación formal tuvo lugar las vísperas del primer aniversario de la tragedia.

“Lo más importante de la asociación es que no nos sentimos solos”, explica. “Ahora creamos una gran familia, tenemos un punto de encuentro y estamos motivados”.

Velásquez asegura que los mayores problemas que sufre el centenar de colombianos de Lorca son la vivienda y el trabajo.

La primera, como consecuencia del terremoto. La segunda, por la crisis económica que se vive en España. “Se juntaron las dos”, agrega a manera de resumen.

La asociación dicta cursillos de formación para preparar mejor a los colombianos y, por tanto, abrirles posibilidades laborales.

“Queda demostrado que cuando hay trabajo y proyectos en común, respaldados por las instituciones, el único remedio es que todo salga bien”.

EL TIEMPO intentó ponerse en contacto con la cónsul de Colombia en Valencia, Claudia Patricia Granados, pero fue imposible.

Gestiones y… ¿reparaciones?

Un año después del terremoto de Lorca, los colombianos damnificados salen adelante.

Algunos de ellos abandonaron la ciudad; otros se fueron temporalmente y muchos se quedaron. “No ha sido fácil”, dice Pérez. “Vamos poco a poco, pero salimos. Eso sí, nos ha tocado vueltear más que un carajo”.

No son los únicos. Los damnificados en general se quejan de la burocracia y de que las ayudas prometidas no llegan.

Se calcula que cerca de 7500 personas todavía no han podido regresar a sus viviendas y esperan las ayudas públicas para restaurar sus casas.

A pesar de que se adelanta ya un buen número de reparaciones, aproximadamente 150 edificios se mantienen en “indefinición administrativa”, a la espera de que los expertos determinen si se conservan o se derrumban.

Las huellas del terremoto de Lorca no se han borrado aún.

 

VLCRADIO | Agencias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *