Un año junto a la ciudad de Valencia

Por Manuel J. Ibáñez Ferriol

Nadie le daba tanta duración. Cuando comenzamos a gestar la idea de crear un diario digital que respondiera a las necesidades de los Barrios de la Ciudad de Valencia, había quien, no se si para desanimarnos, nos decía que era un proyecto demasiado grande, y que nos resultaría complicado abarcarlo. Quizás es que no sabía de la fuerza y la profesionalidad de un equipo, lleno de ilusiones, esperanzas y anhelos.

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Competir en materia de comunicación, es todo un reto. Pero, en este mundo digital, suele haber de todo. Mi experiencia me decía, que la idea proyectada sobre unos pliegos de papel, podía ser un reto apasionante a tener en cuenta. De hecho, sigo con la misma opinión. Fuimos construyendo paso a paso, a lo largo de un cálido y tórrido estío, cada una de las piezas de un puzzle digital, con la ilusión de ofrecer a nuestros lectores y amigos valencianos, un referente distinto, a lo ya existente.

No se trataba solamente, de ofrecer la información pura y dura. No, muy al contrario. Nuestra intención, era estar al lado del ciudadano, del vecino, del colega y amigo que nos pone un café, que nos sirve en “pan nuestro de cada día”, el tendero que nos ofrece las frutas y verduras de nuestra huerta valenciana, del propio quiosquero, al que le compramos la prensa en papel y las revistas, al farmacéutico, al médico de nuestros Centros de Salud, a todos en una palabra. Nuestra ilusión era adentrarnos cada día o noche, en ese mundo particular y casi mágico, íntimo y acogedor, y ser leídos, porque ese es el mejor premio al trabajo del periodista.

Fuimos creciendo, colocando secciones, espacios, pantallas de video, y nos iba quedando un diario digital, con sabor, poso y originalidad. Muy pronto, se fueron subiendo a nuestro carro, colectivos sociales, deportivos, festivos, y así, creábamos un estilo, una forma de hacer periodismo, independiente, y sin ataduras. Contar al mundo las bellezas de mi querida Ciudad, ha sido siempre, la impronta que me ha marcado, dado mi gran afecto hacia mi querida tierra natal.

Hay todavía muchas cosas por descubrir en esta Valencia milenaria, acogedora, luminosa y sobre todo llena de esplendor. He podido comprobar de primera mano, que toda la labor realizada a lo largo y ancho de éstos 365 días, ha ido calando en los lectores valencianos y foráneos. La gesta, parecida a la que se vivió en 1492 –creo que ésta tiene un valor añadido, y es el altruismo periodístico con el que se ha construido-, iniciada por Javier Furió, José Fco. Cuñat, Jimmy Entreaigües, Manuel Furió y éste que suscribe, coordinados por Paco Varea, han ido creando un entramado periodístico digital, de referencia en la prensa no solo local, sino mundial.

Todos juntos hemos ido tirando del carro de la información con espíritu de servicio, con humildad, con paciencia, con la ilusión propia del estreno de nuevos sistemas de comunicación, haciendo hincapié siempre, que somos la voz de los sin voz, uniéndonos bajo el magnífico paraguas de la Solidaridad. Hemos compartido sueños, ilusiones, esperanzas, desayunos de trabajo, desvelos, y todas una serie de vicisitudes, que seguro nos servirán de experiencia para irnos modelando a favor del servicio a la sociedad en su conjunto. En unas horas, se concederán unos galardones que servirán como reconocimiento a la sociedad valenciana en la que se ha ido construyendo esta realidad digital llamada VLC Ciudad. Mi enhorabuena a mis compañeros, que han sabido granjearse en tan solo éste tiempo, la simpatía de muchos lectores valencianos y foráneos. Y que celebremos muchos más años la continuidad de esta realidad, que es la vida propia de la Ciudad de Valencia.

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