Un higo, dos higos, tres higos …

Como-sanar-las-enfermedades-con-los-higos

Por Manuel J. Ibáñez Ferriol. Director de Contenidos Informativos del Grupo Jota+Jota.

Per san Joan: bacores. Y es que de higos, voy a hablar. Mejor dicho, escribir argumentando. En éstos días se habla del himeneo de cierta famosilla presentadora, que empezó a hacer sus pinitos en los programas infantiles. 

Y hay una canción que han cantado todas las vedettes de la revista musical española: “aqui te ofrezco el higo, la fruta más sabrosa, la más estimulante, la más apetitosa, la fruta que a los hombres, les gusta con pasión, dadme higos, dádme higos quiero darme un atracón …” Conozcamos primero un poco la historia de la fruta, para luego seguir con nuestro texto.

El higo es un «fruto» obtenido de la higuera (Ficus carica). Desde el punto de vista botánico el higo no es un fruto sino una infrutestencia (o sea un conjunto de frutos). Existen más de 750 especies de higos diferentes entre las que hay comestibles y no comestibles. Esta «fruta» podría provenir de Asia occidental, aunque posteriormente se distribuyó por todo el Mediterráneo. Se sabe que el ser humano ya lo conocía y recolectaba antes del año 9.000 A.C. Algunas higueras, llamadas breveras, bíferas o reflorecientes, producen dos cosechas al año: las brevas en junio y los higos entre finales de agosto y principios de septiembre. Las brevas son higos que no han llegado a madurar en otoño, conservándose en estado latente sobre la madera durante el invierno, alcanzando su madurez en la primavera siguiente. Las brevas tienen un alto valor comercial por su tamaño y precocidad superiores a los de los higos. Las especies comestibles son muy digestivas porque contienen una sustancia llamada cradina que es un fermento digestivo y alto contenido en fibra mejorando el tránsito intestinal por ello también es utilizado como laxante; ácidos orgánicos como el ácido cítrico, málico y acético; sales como potasio, magnesio y calcio, y vitaminas A, B1, B6, B12 y C. Contiene un 80% de agua y altos contenidos en hidratos de carbono como la sacarosa, fructosa y glucosa. Los frutos no maduros resultan tóxicos para el estómago.

Esta fruta tiene pues, una serie de propiedades muy interesantes, a la vez que jugosas. Y también lo conocemos como “figo”, no el futbolista, sino el producto de la figuera. En nuestra provincia de Valencia, tenemos un pueblo llamado La Font de la Figuera, y también hay quien le llama “amapola”, caso de Lina Morgan, que en sus obras teatrales, suele hacer referencia al preciado fruto. También se le llama “clochina” o “almeja”, vamos que tiene muchos nombres. Y va nuestra presentadora, y quiere de nuevo estrenar higo, o himen, o … tiene muchos nombres. Hay quien no sabe seguir el ritmo biológico de la vida, y comete tonterías, como la protagonizada por la susodicha, que de verdad, ya son ganas de operarse el himeneo, solo para que se lo rompan de nuevo con una buena … ya me entienden. Hemos de saber aceptar lo que la vida nos depara. No podemos ir siempre contracorriente, y solo por el gustirrinín, cambiar lo que ya está establecido. Uno puede ser transgresor, y me parece fenomenal, pero someterse a una cirugía, solo por que ya no se acuerda de lo que sintió la primera vez, me parece un exceso un tanto trasnochado.

Y mientras la vida nacional, se ve convulsa con el resultado electoral, los mortales, nos dedicamos a ir pensando en los higos y las brevas, porque este fruto pasional, nos lleva a recordar que el verano se acerca y necesitamos reponer fuerzas. Y me voy a detener en este punto. El discurso del futuro nuevo alcalde de la ciudad de Valencia, pasa por reivindicar los huertos urbanos. Todo lo que sea volver nuestra mirada sobre la vida huertana y natural, va a tener siempre mi aplauso. Eso si, que no se quede en papel mojado, que la reivindicación de la huerta, sea real y efectiva. Sobre todo en materia de higos, porque nos dan mucho alimento en todos los sentidos. Debemos reivindicar el Día Mundial del Higo y la Breva, porque es una efemeride que hay que celebrar. “Al higuin, al higuin, con la mano no, con la boca si …” Lo cantó doña Celia Gámez, Esperanza Roy, Maria José Cantudo y Tania Doris. Y es que el higo, da mucho juego. Una propuesta interesante, sería la vuelta de los teatros picantes, donde se recordará todo aquello de “la pulga”, “el polichinela”, “la novia de España” y “el chotis del higo”. Ya que vamos a empezar una epoca de cambios, pues seria provechoso recordar ese género tan nuestro que en Valencia, se llamó el Ruzafa, dónde actuaron grandes artistas de la Revista y la Canción Española. Así se contenta al pueblo, sobre todo a los mayores, que así, podrán recordar aquellos tiempos del higo y sus historias.

Bueno, ahora debemos seguir esperando a ver si los nuevos políticos -no lo digo por nadie-, se ponen de acuerdo, crean las instituciones y se ponen a gobernar, porque solo de prometer no se vive. Los ciudadanos necesitamos medidas eficaces de verdad. Ya nos hemos cansado de la demagogia -aunque mucho me temo que todos la han puesto en práctica-, de las falsas promesas, de una política hecha solo para unos pocos. ¿Vamos a ser consecuentes con los programas electorales? o como siempre, ¿son solo intenciones, bien estructuradas, con una campaña de marketing pensada para engañar al votante y al ciudadano? Me temo que vamos a asistir al circo de las vanidades políticas, al empujón, al quitate tu para ponerme yo, y sobre todo, hagamos realidad el sueño de no vivir en la higuera, que ya se que estan muy buenos sus frutos, y que mas de uno nos hemos pegado una castaña, cayéndonos de una después de una tormenta, pero necesitamos menos palabrería y mejores resultados.

De momento, me retiro a mi ATICO de la COMUNICACIÓN, a esperar que lleguen los higos y las brevas, que aunque diábetico, me gusta probarlas. Eso si, con un aumento de mi dosis de insulina. Vamos a contar no mentiras sino … un higo, dos higos, tres higos.

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