Un poblado chabolista en pleno Madrid

14553846944346

Noticias ONDA3 | Nacho Valbuena (Madrid).- Lo que comenzó hace meses con dos tiendas de campaña se ha convertido en un auténtico poblado chabolista en el centro de Madrid. 

La zona de Delicias tiene una nueva comunidad, mucho más desfavorecida, que vive bajo un puente y que para calentarse usa una enorme hoguera en vez de calefacción central.

Un acercamiento al tercer mundo sin necesidad de ir muy lejos, a unas simples paradas de metro.

Allí se encuentra un enorme descampado cubierto por devastadoras cantidades de basura, que emana un olor muy desagradable que llega hasta el bulevar que hay en la calle del Párroco Eusebio Cuenca.

Al llegar al puente, resulta desconcertante la concentración de chabolas. “Las personas que viven allíhacen sus necesidades donde pillan, tienen todo hecho un asco e, incluso, si pasas por la zona es habitual encontrar ratas”, afirma Vicente.

Una declaración cierta, pues a escasos metros de las chabolas se podía ver a alguna rata campando a sus anchas entre bolsas de basura, restos de comida o excrementos humanos.

En este poblado improvisado conviven alrededor de unas 50 familias. La mayoría están a ambos lados del puente organizados en fila, chabola tras chabola, sus casas están conformadas por tiendas de campañas, algunos usan tablones frágiles de madera y con varios palos de escoba anclados al suelo sujetan un plástico común que les resguarda de la lluvia.

“Hay mucha juventud metida. Últimamente van cambiando los inquilinos, se van unos para dejar su chabola a otros familiares o, directamente, montan otra al lado”, confirma Vicente.

Junto a las chabolas más precarias, que tienen un tejado sujetado con enormes ladrillos o cacerolas -que en cualquier momento puede desprenderse con personas dentro-, hay otras que parecen más sólidas. Éstas son de madera, los ocupantes barren la entrada de la casa y tienen hasta una particular terraza en la que come toda la familia.

“Casi todos los que están aquí son rumanos, pero aquellas chabolas separadas son de gitanos”, argumenta Juan mientras recorre el puente. “Antes esta zona era magnífica para pasear al perro, hacer deporte o andar un rato; ahora debido a la inseguridad que esto ofrece y al asqueroso olor no hay quien entre”, argumenta una pareja que estaba sentada en un banco del bulevar.

La extensión de este pueblo está divida en dos terrenos, uno perteneciente al Ayuntamiento y otro a Renfe. “Aquí llevan varios meses y no los echan, no sabemos hasta cuándo van a estar viviendo ahí y en esas condiciones”, comenta Amparo, una vecina.

Menores y ancianos viven aquí en condiciones insalubres, aseándose gracias a pequeñas fuente y durmiendo en colchones agujereados encontrados en la basura. Un pueblo chabolista en Delicias que es una realidad y que puede verse a toda prisa desde el vagón del cercanías.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *