Un simbólico fin de ciclo para Emery

La Real Sociedad disputa la antepenúltima jornada de la temporada 95-96 ante el Albacete. Con 4-1 en el marcador, Javier Irureta realiza un cambio en el minuto 57. Retira del campo a De Pedro y da entrada a Unai Emery.

Tres minutos después el joven jugador de Hondarribia, de 24 años, marca su primer y único gol en Primera División. Aquel partido acabó 8-1 para los donostiarras y Unai nunca olvidó el día en el que Anoeta coreó su nombre.

Y la Real, su Real, quiso darle un pequeño homenaje a Emery en el día de su despedida como entrenador del Valencia. Fue como si el destino también se aliara para darle un cálido adiós al único entrenador que, desde el maestro Alfredo Di Stéfano en 1974, ha completado cuatro temporadas consecutivas al frente del banquillo valencianista. La despedida de Unai como técnico de Mestalla no podía ser en otra fecha ni en otro estadio: un 12 de mayo en Anoeta… pero 16 años después. Toda una vida.

Un sábado 12 de mayo de 2012 que nunca olvidará Emery porque se convirtió en un mosaico de pequeños homenajes. El primero lo recibió en Valencia. Allí, desde su llegada al aeropuerto hasta el despegue del avión, el técnico no paró de recibir muestras de cariño. Hasta en el quiosco de prensa de la terminal. «Felicidades por tu etapa en Valencia y mucha suerte en el futuro», fue la frase que le dedicó una mujer. Emery no paró de firmar autógrafos y hacerse fotos con todo aquel que le iba reconociendo. Hasta un miembro de la Guardia Civil, con uniforme de servicio, se acercó para que el técnico le firmara un ejemplar de su libro ‘Mentalidad ganadora’.

Antes de subir al avión a Unai le dio tiempo a charlar con Llorente y Carcedo. El último ‘corrillo’ antes de iniciar un viaje oficial. A pie de escalerilla un miembro de su cuerpo técnico recordaba el emotivo homenaje del viernes: «Sólo faltó que sonara la música y salir a bailar».

Y nada más aterrizar siguieron esos pequeños reconocimientos. El aeropuerto de San Sebastián se encuentra en Hondarribia, la ciudad que vio nacer a Emery el tres de noviembre de 1971. Y hasta allí se desplazaron familiares y conocidos para hacerse una foto con su ilustre vecino. Antes de concentrarse en la preparación del partido aún le dio tiempo de fotografiarse, en el hall del hotel, junto a Llorente y unos amigos valencianos de éste. El autobús del Valencia llegó a Anoeta a las 18.25. En el exterior les esperaban unos 200 seguidores de la Real Sociedad que no dudaron en aplaudir al técnico de Hondarribia, a uno de los suyos, cuando bajó las escaleras y enfiló, con gesto serio, la entrada al estadio. «¡Aúpa Unai!», le gritó un seguidor, con camiseta de Aranburu, a un Emery que contestó con un cariñoso saludo.

Y es que, en el adiós de Emery, el gran protagonista fue el eterno capitán de la Real, Mikel Aranburu, que se despedía tras catorce años en el conjunto ‘txuri-urdin’ y que recibió un emotivo homenaje antes del partido. Precisamente al portador del brazalete fue a saludar Emery en su habitual inspección del terreno de juego una hora antes de que comience cada partido. La última vez que lo hacía como entrenador del Valencia. Hasta los seguidores de tribuna se dirigieron a la zona de prensa para asomarse y hablar con los periodistas desplazados desde Valencia: «Os vais a arrepentir de no renovar a Emery, que os ha dejado tres años seguidos terceros. Que es de mi pueblo y os vais a acordar mucho de él», comentó un joven que vestía una camiseta de Joseba Llorente. El tiempo dirá si tal sentencia es o no correcta. Lo bien cierto es que, en pocas horas, Unai concentró más cariño que en muchos meses en Valencia. No era para menos, volvía a su casa. Su ultimo partido lo vivió como siempre, con intensidad. Y se marchó tal y como vino, trabajando y sin hacer ruido. Como buen anfitrión se pagó una cena de despedida para la expedición en un restaurantes de Donosti, el Bokado de Arzak.

 

VLCRADIO | Redacción

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