Valencia se apunta a los festivales musicales con una cita en noviembre

      Desaparecido el Greenspace hace ya unos años, Valencia carecía de un festival invernal de música al estilo de los que funcionan en Barcelona o Madrid. Apenas cuatro o cinco salas de la ciudad se repartían el calendario musical popular y las grandes giras pocas veces alcanzaban el litoral.

 Así, el nacimiento del Festival Valencia Urbano, que se celebrará en noviembre, supone toda una novedad. La nómina de artistas, a falta de alguno por confirmar, ya integra a Juan Perro, Russian Red, Harlan T. Bobo & Jack Oblivian, Pony Bravo o Los Coronas & Arizona Baby.

“De momento es el embrión de algo”, explicaba ayer Enrique Medina, portavoz del evento, “queremos ver cómo responde la gente, crecer y continuar”. El Urbano se celebrará los fines de semana de noviembre en las salas Loco, Wah Wah y Mirror, en el Palau de la Música y en el teatro Olympia. “Nos hemos fijado en el Primavera Club, es un poco el modelo”.

El festival catalán se celebra simultáneamente en Madrid y Barcelona a principios de diciembre. Las bandas bailan de las salas de una ciudad a las de la otra.

Las diferencias, de momento, son unas cuantas. El Urbano ofrecerá por ahora dos o tres conciertos cada fin de semana. El Primavera propone ya varios. Además, el valenciano resulta en la práctica un paraguas del calendario habitual de las salas. Lo excepcional, precisamente, es el paraguas, la marca y los eventos exclusivos. ¿Crecerán a partir de ahí? “Es complicado, pero en un futuro no lo descartamos”. El problema, explica Medina, es “la falta de espacios. Valencia tiene el MTV Winter, pero cualquiera alquila el espacio [Museu de les Ciencies]. En las universidades también se han hecho cosas, pero generan problemas [suciedad y quejas vecinales]…”.

Medina sugiere que no tienen otra opción que empezar poco a poco, juntar las salas y productoras bajo la marca Urbano, traer en exclusiva a Juan Perro y Russian Red a espacios singulares (Olympia y Palau de la Música) y esperar. No hay abonos, cada concierto se paga a tocateja, pero todos comparten la idea de querer más. “Queremos reivindicar que hacemos cosas”, sentencia.

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