Vecinos del Cabanyal-Canyamelar piden la rehabilitación de la zona no afectada por la prolongación

DOCU_LP El Cabanyal.
La degradación de algunos barrios de la ciudad de Valencia, es una realidad palpable. Dicen que es por la crisis, pero al pareceer las razones son otras. Después de un día de reflexión, y tras analizar las distintas interpretaciones posibles, comienzan a aparecer las primeras peticiones en relación a lo que, en un primer momento, parece el comienzo del proceso de rehabilitación del emblemático barrio del Cabanyal.

Los vecinos de la plataforma ‘Sí volem’ subrayaban ayer el «impacto» que habían tenido al conocer la decisión del Consejo de Ministros de retirar el recurso de inconstitucionalidad a la ley autonómica que en 2010 avaló la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez por el corazón del barrio. «La noticia de que se desbloquea la situación era lo que esperábamos», apuntó Amparo Moliner, una de las portavoces de la plataforma. Por ello, y para evitar demorar todavía más el inicio de las obras de reforma del barrio, Moliner insistió ayer en que, «hasta que se aclare todo, estamos a favor de que se rehabilite la zona que no esté afectada por la prolongación» de la avenida de Blasco Ibáñez.

Sin embargo, no será tan fácil, o al menos, no hasta que las administraciones implicadas, Gobierno central, autonómico y municipal, sean capaces de conjugar el Plan Especial de Protección y Reforma Interior (Pepri) del barrio con la orden de 2009 del Ministerio de Cultura que lo paralizaba, al considerarlo un expolio a los valores patrimoniales del barrio.

De momento, el Ejecutivo nacional ha retirado el recurso y ahora tendrá que mover ficha la Generalitat para, en un plazo de tres meses, derogar la normativa que avalaba la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez y, por extensión, el plan urbanístico previsto por el Ayuntamiento, que contempla la demolición de más de 1.600 inmuebles y la construcción de unas 1.500 viviendas de promoción pública y distintos equipamientos para los residentes del barrio.

Después de que el Gobierno valenciano dé marcha atrás a la citada normativa, se llegará al punto más delicado: conjugar el citado Pepri con la orden ministerial que lo paralizaba. Esta adaptación pasará, necesariamente, por modificar bien el plan municipal o la orden gubernamental, dos supuestos que se antojan, cuanto menos, complejos.

Mientras tanto, desde la plataforma ‘Sí volem’ apuestan porque no se pierda más tiempo y reclaman que se inicie la rehabilitación del barrio, al menos, en la zona que no esté afectada por la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez, sin duda el punto que más enfrentamiento ha causado entre el Consistorio y la plataforma Salvem el Cabanyal, colectivo contrario al Pepri impulsado por el Ayuntamiento.

«Ahora el tiempo juega en contra para encontrar una solución, tienen que ir con mucho tacto para ver cómo se adapta el plan, pero nuestra petición es que intenten que la reforma beneficie a los que vivimos aquí, ya que es imposible seguir aguantando esta situación», aseveró Moliner. «Si en la zona restante se puede hacer algo, para nosotros es muy importante y esperamos que se lleve a cabo y no haya más trabas», insistían fuentes de ‘Si volem’.

Por su parte, la portavoz de Salvem el Cabanyal, Maribel Domenech, señaló que, después de que el Consell derogue la normativa que avalaba el Pepri, «será el momento de solicitar al Ayuntamiento que lo adapte a la orden ministerial para hacer una propuesta respetuosa con el barrio. Y eso pasa por descartar la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez, que partiría en dos el conjunto histórico del barrio». Domenech insistió en que no sólo se tiene que proteger la zona declarada Bien de Interés Cultural (BIC), sino todo su entorno.

En esta línea, y a través de un comunicado, la plataforma exigió a las tres administraciones que «cumplan la orden ministerial que obliga a redactar un nuevo plan y que reconozcan la necesidad de proteger los referidos valores patrimoniales». En caso contrario, es decir, si no se redacta un nuevo plan sujeto a la orden ministerial, desde la entidad no descartan emprender nuevas acciones judiciales.

«Una cosa es clara y manifiesta: el plan del Cabanyal tiene que proteger necesariamente los referidos valores patrimoniales establecidos en el decreto que lo declara Bien de Interés Cultural», añadieron desde la citada plataforma.

Toda una serie de reivindicaciones justas y de rápida actuación, ante la grave degradación de un barrio valenciano, tan hermoso, que siempre mira a su mar.

ESMASACTUAL/Redacción

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