Vendidos en zona franca

Por CARLES LOPEZ CEREZUELA. Columnista

Estamos vendidos en zona frTras el cierre de la siderúrgica este pueblo ya sufrió una situación de “desesperación económica” como poco desde el punto de vista psicológicosocial. Esta situación fue la que ha condicionado decisiones importantísimas en este pueblo durante muchos años como la decisión de instalar empresas de mucho peligro y peajes ambientales enormes tan cerca de la población. En momentos de desesperación la planificación a largo plazo se convierte en un riesgo porque uno está dispuesto a aceptar cualquier cosa.

Tenemos miedo y estamos algo desesperados. Es lógico. Un índice de paro tan alto es un conjunto demasiado grande de dramas personales individuales, pero como colectivo debemos ser capaces de pedir a nuestros dirigentes políticos que pongan las luces largas, levanten la vista y le echen imaginación.

La reforma laboral tenía como última intención devaluar los sueldos de los asalariados para reducir costes laborales y conseguir mayor competitividad. Ese el axioma liberal. Que no tiene en cuenta la caída de la demanda interna y el consumo de esa misma clase trabajadora. Para paliar este “pequeño problema” se aduce que esa reducción de costes redundará en una mayor inversión externa y una mayor exportación, lo que en teoría es verdad y además se está produciendo aunque no compensa ni de lejos la caída de la demanda interna. La parte de la exportación ya me parece bien porque hace tiempo que defiendo una auténtica “reforma empresarial” que consiga más músculo y no una débil red de pequeñas empresas con dificultades de financiación constantes.

Ahora bien, la parte de la inversión externa hay que hacerla con mucho cuidadito y sabiendo lo que uno quiere que entre en su casa y lo que no. En este contexto de “desesperación” la doctrina liberal es “todo vale” y así vemos como se cambian las reglas del juego para “los que vienen” mientras “los que ya estaban” tienen que cumplir las normas. Una especie de cambio de móvil en el que te dan tarifas más baratas y móviles gratis por “cambiarte”. Así es Eurovegas y así parece que nace el proyecto de Zona Franca entre Sagunto y Paterna donde Sagunto va de monaguillo. Y vestidos así nunca nos ha ido bien.

Crear una zona franca es crear una especie de paraíso fiscal al lado de casa. Dentro de la zona franca se pagan menos impuestos y las normas pues son más laxas. Vamos.. que dejamos de ser “tan exigentes” Esto tiene en el corto plazo un efecto positivo de creación de puestos de trabajo evidente. Pero miremos más allá y enchufemos las largas ¿Quién se ha interesado en el tema? Los chinos naturalmente que son el banco del mundo gracias a que los deudores compramos sus productos. Los trabajadores de aquí pensaran que sea como sea es trabajo sin pensar que “dentro” se creara un apartheid laboral. ¿Y los empresarios de aquí que pensaran? Pues seguro que todos a favor porque su dogma liberal -no pago luego gano- les impulsa a ello. Sin saber que el hecho de que a un lado del muro haya unas normas y al otro lado otras a quienes más perjudica es a ellos porque les nace una competencia desleal que se puede ver con prismáticos desde la ventana. Mientras tanto los chinos seguirán trayendo sus productos a costes laborales de allí para vender a precios de aquí. Y nosotros no gravamos la entrada porque “nos encanta la globalización” y todos y todas “estamos en contra de los aranceles que son caca”.

Porque hemos perdido tanto consumo que ya no somos compradores. Simplemente estamos vendidos.

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