Virginia Woolf Figura cumbre de la novela contemporánea

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Investigación ONDA3 | Redacción.- Adeline Virginia Stephen nació en Londres (Gran Bretaña), el 25 de enero de 1882. Fue la tercera de los cuatro hijos de sir Leslie Stephen, afamado crítico literario y editor, y de Julia Prinsep Duckworth, miembro de una familia de artistas e intelectuales. Al casarse, ambos eran viudos: Julia, de 26 años, tenía tres hijos –George, Stella y Gerald– y Stephen tenía una hija, enferma mental. Virginia nació después de dos hermanos –Vanessa y Thoby– y antes que Adrian, que sería discípulo de Sigmund Freud, cuyas obras publicaría la editorial de Virginia.

El matrimonio se encargó de la educación de Virginia, que creció amando con devoción a su madre y a sus hermanos y temiendo a su padre, a cuya biblioteca se le permitió acceder cuando ya era adolescente. Allí pasó muchas horas y ésa fue su verdadera escuela y el sustituto de los cursos universitarios en los que fue rechazada por ser mujer.

Escritora desde los 9 años de edad

La carrera de escritora de Virginia empezó cuando, a los 9 años, inició un diario que llamó «The Hyde Park Gate New», en el que recogía los acontecimientos familiares de su casa, por la que pasaba gente importante. Pero sus mejores líneas en aquellos años se las inspiraron los paisajes de Saint Ives, en Cornualles, donde la familia veraneó entre 1882 y 1894.

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Educada en el rígido principio de que nadie debía hablar a no ser que tuviera realmente algo importante que decir, la relativa felicidad de su infancia se truncó en 1895 cuando falleció su madre. Virginia, que tenía 13 años, nunca aceptó su muerte y, a los pocos meses tuvo su primera crisis mental: alucinaciones, anorexia, insomnio, agresividad, irritabilidad y pérdida de las nociones del tiempo y el espacio. En esos años problemáticos, la futura escritora sufrió además los requerimientos sexuales de su hermano George Duckworth.

Los intelectuales del grupo de Bloomsbury

La muerte de su hermana Stella en 1897 fue otro durísimo golpe. Repuesta del trauma, empezó a estudiar griego y latín en el King’s College, de Londres, y cuando parecía que había recobrado la estabilidad emocional, la muerte de su padre en 1904 la sumió en un nuevo episodio psicótico. «Estuvo loca todo el verano», escribió su sobrino y biógrafo Quentin Bell sobre un hecho que motivó el primer intento de suicidio de Virginia, arrojándose por una ventana.

En el mismo año de la desaparición de su padre, los hermanos Stephen se trasladaron a una casa del barrio de Bloomsbury, a la que el 16 de febrero de 1905 Thoby invitó, por primera vez, a sus compañeros de Cambridge. A partir de entonces se reunieron cada jueves entre 1905 y 1912. El hecho de que esos encuentros fueran en una casa privada y no en un club –donde las mujeres tenían prohibida la entrada– permitió que asistieran Virginia y Vanessa, así como otras mujeres interesadas en los temas culturales.
El grupo de Bloomsbury, como empezó ser conocido este colectivo, se reunía para hablar de cuestiones filosóficas, éticas, literarias, artísticas y políticas. Buscaban, mediante una forma de ser analítica y estética, la verdad y la belleza aplicadas a las artes, la literatura, la amistad, el amor, la sociedad y la vida. Con el tiempo llegaron a ser uno de los grupos de opinión más influyente de la vida cultural inglesa de la primera mitad de siglo. Pacifistas, elitistas, socialistas utópicos, vanguardistas y poco convencionales en su forma de vestir y comportarse, los miembros del grupo de Bloomsbury eran poetas, pintores, historiadores, economistas: T. S. Elliot, Leonard Woolf, Lytton Strachey, John Maynard Keynes, Clive Bell, E. M. Forster, Saxon Sydney Turner, Bertrand Russell y Katherine Mansfield.

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La pérdida más dolorosa: su hermano Thoby

En 1905 tuvo lugar una de las muertes más sangrantes para Virginia: la de su hermano Thoby, por el que ella sentía veneración, que falleció de tifus a su vuelta de un viaje a Grecia. Tres años después, Virginia recibió su primera propuesta de matrimonio: Lytton Strachey, pero él mismo rectificó al poco su proposición. La que sí anunció su compromiso matrimonial fue Vanessa, que se casó con Clive Bell. Tras la boda, Virginia y su hermano Adrian se trasladaron a otra casa, aunque también en Bloomsbury.
En agosto de 1912, después de una nueva crisis psicótica, Virginia se casó con Leonard Woolf, «un judío sin un penique», según se lo había descrito a su amiga Violet. «Ésa fue la decisión más sabia que tomó en su vida», escribió su sobrino en su biografía. Pese a que muchos han destacado los devaneos homosexuales de Woolf, la pareja se consolidó como una unión férrea. No tuvieron hijos –Virginia detestaba la maternidad–, pero su unión dio frutos.

Hogarth Press, una importantísima editorial

Dos años después, cuando Europa estaba metida de lleno en la Primera Guerra Mundial, los Woolf se instalaron en Richmond, a las afueras de Londres, y crearon la Hogarth Press, editorial que publicaría a algunos de los autores más importantes de la época. Meses antes, Virginia había intentado suicidarse por segunda vez ingiriendo un veneno. Pero fue en esa misma época cuando la escritora publicó su primera novela, «Fin de viaje», y cimentó su fama como crítica y articulista habitual del «The Times Literary Supplement», donde publicó la mayoría de sus ensayos literarios. Después vendrían obras como «Noche y día» (1919), «La habitación de Jacob» (1922), escrita para exorcizar la pérdida de su hermano Thoby. Escritora brillante y delicada, Virginia Woolf tenía una extraordinaria capacidad para evocar, sin apenas describirlos, personajes y ambientes. Le gustaba innovar, experimentar con las estructuras lingüísticas, las técnicas y el estilo de la escritura. Muchas de sus obras apenas tenían argumento ni acción, por lo que rompieron con la narrativa tradicional.

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La editorial del matrimonio –que rechazó la edición del «Ulises» de James Joyce, al que Virginia consideraba poco menos que un pelmazo– publicó las siguientes obras de la escritora: «La señora Dalloway» (1925), «Al faro» (1927), «Orlando» (1928) «Las olas» (1931) –una de sus obras cumbre–, «Los años» (1937) y «Entreactos» (1941), así como los seis tomos de cartas, los cinco de diarios y muchos de los cuadernos de la escirtora con notas de lecturas, descripciones, diálogos e ideas. Aunque nunca se declaró feminista, sus libros «Una habitación propia» (1929) y «Tres guineas» (1933) han sido un pilar para el movimiento reivindicativo de la igualdad de derechos de la mujer.

Pese a sus habituales estados de melancolía profunda, Woolf mantuvo una rica vida intelectual y social. Acudía con sus amigos a todos los acontecimientos culturales que podía. Mujer sin demasiados tabús, mantuvo relaciones sexuales con hombres (el más comentado de sus amantes fue su cuñado, Clive Bell), pero también con mujeres. Su primera amistad íntima fue su prima Magdalena, a la que siguieron Violet Dickinson, Janet Case (su profesora de griego), la escritora Katherine Mansfield, la compositora Ethel Smyth y, sobre todo, Vita Sackville-West, la protagonista real de la ficción de «Orlando», para muchos su obra maestra.

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Murió, ahogada y con piedras en los bolsillos, en el río Ouse

Fue precisamente la ruptura sentimental con ésta, amén de la depresión que arrastraba, la que la condujo a la muerte. El 28 de marzo de 1941, pocos meses después de que su casa de Londres hubiera sido destruida durante la batalla de Inglaterra y se hubieran trasladado a su casa de campo en Rodmell, se arrojó al río Ouse, con los bolsillos cargados de piedras. Tres semanas después su cadáver fue hallado por unos niños. En su lápida, su marido hizo grabar las palabras finales de «Las olas»: «Contra ti me lanzaré, entero e invicto, ¡oh Muerte!».

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